El cuerpo nos une: Gladiola Orozco

La bailarina, fundadora del Ballet Teatro del Espacio, presentará también los tres volúmenes de la obra biográfica en la que recuenta su trayectoria dancística.
“La danza es un espectáculo efímero, sucede en el escenario una ocasión y después se olvida”.
“La danza es un espectáculo efímero, sucede en el escenario una ocasión y después se olvida”. (Héctor Téllez)

México

Al observar a Gladiola Orozco en el centro de la luminosa y colorida sala de su casa, al escuchar la vehemencia con la que se expresa y al mirar el feroz brillo de sus ojos, que contrasta con la delgadez y finura de su cuerpo, se alcanzan dos certezas: que los espíritus combativos no tienen edad y que la danza es un acto efímero, pero revolucionario.

Durante los últimos siete años, con una paciencia indescriptible, se dedicó a recuperar cada uno de los programas de mano del Ballet Teatro del Espacio, la compañía que ella y Michael Descombey fundaron en 1966. También transcribió letra por letra los documentos que reunió y, finalmente, se presentó en las oficinas del Instituto Nacional de Bellas Artes para decir “tengo este material”.

Las autoridades accedieron y apoyaron la edición de una obra de tres volúmenes, que será presentada en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes hoy a las 19:00.

“Me podrá usted preguntar por qué en esa sala, si los libros generalmente se presentan en la Sala Manuel M. Ponce. La respuesta es: porque fue nuestra casa por mucho tiempo, porque se trata de un trabajo hecho con amor”, dice Orozco a MILENIO.

La bailarina dice que este libro nació como un desafío al olvido: “La danza es un espectáculo efímero, sucede en el escenario una ocasión y después se olvida. ¿Cómo es posible eso, si allí quedaron el esfuerzo de muchas personas, las que han dejado su vida, su pasión, sus intenciones en el escenario?

“Me propuse el respeto a la memoria de cada una de las personas que formaron parte de este sueño. Es un homenaje a los que participaron y un desafío al tiempo, para que ellos permanezcan en la memoria a través de los archivos y bibliotecas donde quedarán estos libros”, explica la coreógrafa.

¿Ha valido la pena dejar la vida en la danza en un país que no la aprecia?

Sí, en primer lugar porque sin saber a dónde iba, encontré un bello camino que significaba un reto cotidiano, de brincar cada vez mejor al preparar los músculos, aprender a girar y girar cada vez mejor, lo mismo con la interpretación. Cada día era un reto.

“Después ha significado educar a un público en el sentido de que la danza es un espectáculo completo, en el que intervienen varias artes. No solo se trata de un grupo de niñas de siete años que llevan sobre sus hombros la frustración de las mamás que querían ser las sílfides, por ejemplo. La danza es la más rica de las expresiones artísticas”.

Compromiso con el otro

Orozco, quien inició su carrera en 1950, cuenta que su homenaje reunirá a varios de los bailarines que pasaron por la compañía y que en los ensayos, a raíz de los violines, la voz de la soprano y las ejecuciones de la coreografía La ópera descuartizada, hubo más de una lágrima a consecuencia de la nostalgia y la felicidad que significó este grupo para la danza profesional de México.

Esas lágrimas se deben a “que el cuerpo tiene memoria”, dice Orozco, una mujer que se ha puesto como reto reunirse, un día, con un grupo de políticos para tocar su corazón y mostrarles lo que es la danza, “porque lo que nos une a todos es el cuerpo, y a partir de ahí tendríamos que ser conscientes de la urgencia de hacer comunidad, de comprometernos con el otro”.

Los comentaristas del libro, en los que Orozco reúne la memoria de 40 años de existencia del Ballet Teatro del Espacio, serán el ex embajador Jorge Alberto Lozoya y Salvador Vázquez Araujo, creador del espectáculo El lago de los cisnes.

Comunidad artística y humana

El Ballet Teatro del Espacio fue una compañía de danza contemporánea dirigida por Gladiola Orozco y Michel Descombey, que se proponía un arte contemporáneo abierto a las diferentes corrientes artísticas y técnicas, con lo que forjó, con el trabajo colectivo, un espíritu de comunidad artística y humana.

Ofreció funciones en todo México, una temporada anual en Bellas Artes y participó en los más destacados festivales nacionales e internacionales. Fundó su escuela en 1977 y en noviembre de 1991 inauguró su teatro Espacio Cultural.

En abril y mayo de 1982 el Ballet Teatro del Espacio realizó por segunda vez una gira por Europa. Una década después, en 1993 tuvo el honor de clausurar el octavo Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España.

En 2004 recibió el premio Nacional de Danza José Limón; en 2007 sus directores recibieron la Medalla de Bellas Artes y en 2009 estrenó el programa Tres Generaciones. A fines del año 2009, ante la imposibilidad material de sostener lo elemental, la compañía tuvo que bajar el telón.