Rescatan la tradición del cuento popular mexicano

El volumen, publicado por el FCE y la UNAM, está integrado con 125 cuentos provenientes de diversas regiones y etnias del país.
No solo se encargó de escoger los relatos, sino que en ocasiones los escribió y reescribió.
No solo se encargó de escoger los relatos, sino que en ocasiones los escribió y reescribió. (Héctor Téllez)

México

En el catálogo de editorial Siruela hay una serie de volúmenes sobre cuentos populares de diversas partes del mundo; el más famoso es el que se encargó de coordinar Italo Calvino, Cuentos populares italianos, una de cuyas características es que no solo se trata de hacer una labor de investigación y selección de los relatos sino, en la mayoría de los casos, de escritura o rescritura, al proceder algunos de ellos de la tradición oral.

Ese es el ejemplo para el esfuerzo realizado por Fabio Morábito para el volumen Cuentos populares mexicanos (FCE/UNAM, 2014), resultado de una labor de lectura y escritura de alrededor de mil 300 relatos recogidos de la tradición popular, no con el espíritu de rescate etnológico o de mera compilación antológica.

"Se trataba de escribir un libro de literatura, de cuentos, reescribiendo los que, en alguno de los casos, tenían transcripciones muy etnológicas, muy antropológicas, y por lo tanto, desde el punto de vista literario, ilegibles o muy difíciles de leer, pero sobre todo de disfrutar", explica Morábito, quien reconoce a Calvino como su modelo a seguir en la antología, en especial por la clara voluntad estilística para separar el mundo oral del escrito.

En ningún momento quiso ser un rescatista de tradiciones orales, sino apropiarse, como escritor, de la cuentística oral para crear obras escritas, con el mismo valor literario en cualquiera de sus otras formas; por ello, en los cuentos recopilados no se sabe qué tanto transformó y volvió propias esas historias, muchas de ellas contadas en lenguas de zonas expresivas muy alejadas de su propia realidad.

"Los cuentos no se contagian de ningún tipo de lengua que pudiera parecerse a una lengua vernácula o localizada en alguna región en particular. Más bien es una lengua casi aséptica en ese sentido: se trataba de crear un estilo unitario, un libro donde no se cayera en la tentación de renegar del estilo oral de la que provienen esas historias, sino de separar tajantemente la dimensión oral de la dimensión escrita".

Una mirada literaria

Cuentos populares mexicanos, publicado en el contexto de las conmemoraciones por el 80 aniversario del Fondo de Cultura Económica, se integra con 125 cuentos provenientes de diversas regiones y etnias, que se acompañan de ilustraciones elaboradas por dibujantes mexicanos como Israel Barrón, Juan Palomino, Isidro R. Esquivel, Manuel Monroy, Fabricio Vanden, Abraham Balcázar, Santiago Solís y Ricardo Peláez.

"La selección también fue totalmente subjetiva. No presté demasiada atención ni al carácter geográfico ni al lingüístico de esos cuentos; sí quería que hubiera el mayor número de regiones mexicanas y de lenguas representadas, pero algunas lenguas que me hubiera gustado incluir no lo estuvieron porque el material que trabajé sobre ellas era muy escaso y en ninguno de esos materiales encontré un cuento que estuviera a la altura del resto", explica Morábito.

El principal criterio siempre fue la belleza de las historias, sin preocuparse demasiado si eran de origen mestizo o indígena, para lo cual se dio a la tarea de leer 10 veces más de las historias seleccionadas para el volumen, en el cual resultó inevitable dejar su impronta estilística, "pero sin perder de vista que fui un simple mediador y no alguien que se aprovechara de ellas para sus propios fines. No puedo negar que, seguramente, hay una mano mía en todas esas historias".

"Esa división, más allá de quién lo hiciera, establece una serie de transformaciones muy profundas. Por decir una: la literatura oral es sumamente redundante y repetitiva, mientras que la escrita no lo es en lo absoluto. Cuando se dijo una cosa en un cuento escrito ya no hay que repetirla, porque queda en la memoria del lector, y repetirla sería una torpeza; en cambio, la literatura oral se complace en la repetición y
se empalaga muchas veces en ella".

Como escritor o reescritor de esos relatos, Morábito tuvo un amplio margen de maniobra, que no se reprimió al momento de traicionar las cosas que consideraba necesario traicionar, de hacer "todo eso que Octavio Paz decía con la palabra re-crear al momento de pensar en la traducción".

Con todo ello, Cuentos populares mexicanos, según Morábito, es una contribución literaria acerca de los temas ancestrales que han perdurado en la tradición de los pueblos mexicanos, como son la creación del mundo y el sentido de los seres vivos e inanimados.