Desaprovechan escuelas la narración oral

En países como Colombia es una cátedra que incluso llega a universidades; narradores la proponen como refuerzo pedagógico.
Archivo. Cuentacuentos.
Archivo. Cuentacuentos. (Milenio Digital)

Tampico

La narración oral es una herramienta que, además de fomentar y acercar a los menores a la lectura, se puede emplear para generar reflexiones, desarrollar pensamientos críticos que ayuden a discernir entre lo correcto y lo indebido, así como para rescatar historias, leyendas, tradiciones y costumbres de la región donde se llevan a cabo.

En países como Colombia es una cátedra que se imparte en algunas universidades durante las carreras en ciencias sociales, sin embargo, en México aún se desconoce, el arte de transmitir historias mediante la palabra hablada no se ha terminado de comprender, tanto en su ejecución como, consecuencias y efectos.

La directora de la Red Iberoamericana "Palabra Andante", Normary Quintero, explicó que la narrativa oral no solo es una estrategia pedagógica o una corriente social, sino que es una experiencia que funciona para conocerse y entenderse a través de historias que reflejan aspectos de la vida cotidiana, además, dijo que el arte del cuentacuentos se despliega hasta el desarrollo lector y cognoscitivo que permite abarcar cualquier disciplina, "se utiliza como herramienta en la pedagogía porque sirve para enseñar, educar, respetar y amar a sus semejantes".

La venezolana mencionó que trabajar con relatos sobre las expectativas de vida de los menores, su desarrollo, sus aspiraciones y vivencias en modo de juego y recreación permite que aprendan sin caer en "actividades cuadradas, donde todo tiene una moraleja o un punto clave, la oralidad da pie a que los pequeños puedan conocerse y entender más de su entorno; su cerebro comienza a hacer analogías, anticipaciones, a ubicar a los personajes y las semejanzas con su tío, su papá, su hermana o ellos mismos lo que ocasiona que empiecen a sanarse, a depurar sus experiencias y a razonar sin que nadie les esté indicando como deben ser las cosas porque el pensamiento crítico está ahí desde que nacemos, solo hace falta darle un empujón para que pueda progresar y desarrollarse".

Jorge de la Peña, creador de la Red Tamaulipeca de Narradores Orales, expuso que el dedicarse a esto no ha sido fácil debido al desconocimiento que se tiene sobre el arte y la falta de reconocimiento hacia el mismo, "después de quince años de dedicarme a la palabra hablada hay quienes preguntan: ¿en serio te dedicas a contar cuentos?, ¿pero eso para qué funciona?, ¿eso es un trabajo?, a veces olvidan que la narración está implícita en todos los aspectos de la cotidianeidad".

Comentó que en países como Colombia nos llevan 20 años de adelanto en esta materia debido a que en instituciones de nivel superior lo ven como una asignación básica, "en la Universidad de la Guajira es una cátedra que llevan de forma obligada quienes estudian Ciencias de la Comunicación, durante dos o tres semestres repasan esta materia porque la entienden como una herramienta comunicativa fundamental".

Agregó que se trata de un fenómeno que conlleva la investigación y en otras regiones del mundo se ha valorado no solo para los comunicólogos, sino para psicólogos, sociólogos y docentes.

El narrador remarcó que se necesita gente seria y que sepa desarrollar una historia, "porque todos pueden contar un cuento, pero pocos pueden narrar y adaptar el relato para su comprensión", comentó que todo consiste en crear de una manera inteligente imágenes en el aire donde no solamente se va a fomentar la lectura, sino se entienda que los cuentos ayudan en el proceso de duelo, sirven como terapia, colaboran con la ecología y la preservación del medio ambiente, te dan consejos, y rescatan las anécdotas de los habitantes más antiguos de la región, en este caso de la huasteca.

"Se puede hacer un cuento partiendo de que en Ciudad Madero había un tranvía amarillo que te llevaba a pasear por el centro, que es lo que conocemos como el centro histórico, y te daba un paseo hasta playa Miramar. Pero antes de llegar atravesaba una iglesia donde había una mujer vampiro; esa es una de las primeras iglesias que se fundaron y recibe el nombre de San Juan Bosco; y así es como diviertes y preservas el pasado del que los niños se van a enamorar y por consiguiente, van a respetar y querer a su tierra".

Por otro lado, Jorge señaló como un problema el hecho de que en Tamaulipas emerjan nuevos narradores que son la copia de algún vídeo de youtube y que carezcan de la capacidad de encontrar los valores que se deben enaltecer de un cuento, "la profesionalización o su enseñanza colaborará a que no venga una persona y se rebela historia que quizá tú escribiste, ofreciste de forma gratuita y ahora él la reproduce, sin entenderla y cobrando por ello, todos los trabajos merecen un respeto, la narración también".

"La palabra bien tratada llega por los oídos a la imaginación y genera campos, castillos, monstruos y dragones que promueven la reflexión, ojalá pronto se incluya en programas educativos y se realicen capacitaciones que permitan producir contenidos originales" concluyó.