Alicia Quiñones presenta ‘Cuarteto para sombras’

La escritora y periodista empezó a escribir desde los trece años de la mano de Pablo Neruda, cuando leyó 20 poemas de amor y una canción desesperada.
Alicia Quiñones, poeta y periodista.
Alicia Quiñones, poeta y periodista. (Liliana Cavazos)

México

Alicia Quiñones escribe poesía desde que tenía 13 años de edad. Poemas de amor y calaveritas. Ahora, dieciséis años después publica su primer poemario Cuarteto para sombras, que fue presentado ayer en la Casa del Poeta Ramón López Velarde.

El libro, publicado por Ediciones El Tucán de Virginia con apoyo del Conaculta, reúne 24 poemas que la editora del suplemento cultural de Milenio, Laberinto, escribió durante los últimos cinco años.

Cuarteto para sombras surgió del taller de creación literaria que impartía el poeta veracruzano Francisco Hernández, en el Centro de Lectura Condesa, ubicado en la ciudad de México, explicó la escritora y periodista.

Quiñones se considera una lectora tardía. Su primer acercamiento a la poesía fue con Pablo Neruda.

"Cuando leí 20 poemas de amor y una canción desesperada, mi primera impresión a los trece años fue decir 'ay, cómo puede decir todo esto en una cosa tan breve'. Yo no sabía ni que había ganado el Premio Nobel. No sabía quién era, ni su historia, y no me importaba. Son cosas que a esa edad a uno no le importa... y fue a partir de ahí que empecé a escribir poesía", dijo.

Para la periodista es difícil la labor de poeta. "No hay tiempo". Después de trabajar en el periódico, llegar a su casa y escribir "se vuelve cada vez más difícil". Es consciente de que el periodismo y la poesía tienen tiempos diferentes. "Con el tiempo tienes menos energías y tienes que dividir muy bien tus tiempos", dijo.

La escritora y periodista participó en una antología internacional Escribe contra la impunidad, publicada en 2013 donde escriben, entre otros, José Emilio Pacheco y Elena Poniatowska.


CAE EL DOLOR (fragmento)


Así:

      renaciente,

                    de olor a río

                                      a piedad

cae el dolor de las campanas:

viento envenenando

la música de la memoria.


Callan,

y cae el dolor

sobre una venus vieja

                   —musa mística sentada sobre horas—

que abre su canto para devorar los tiempos.


Descarga aquí, y lee un fragmento del poemario "Cuarteto para sombras"