El cuarteto Tambuco viaja a la esencia musical de Bali

La agrupación grabó con un ensamble japonés que interpreta piezas de gamelán de Indonesia con instrumentos de bambú.
El disco fue grabado en vivo durante una gira de Tambuco por Japón.
El disco fue grabado en vivo durante una gira de Tambuco por Japón. (Cortesía Ricardo Gallardo )

México

En una crítica sobre uno de sus conciertos, Cecilia Porter escribió en The Washington Post que "con el más alto niel artístico, Tambuco ilustró un millar de híper inventivas maneras de crear sonidos poco ortodoxos". En esta vena, el cuarteto de percusiones mexicano lanza su disco más reciente, Café Jegog, en el que investiga la música gamelán de Indonesia.

El proyecto nació gracias a sus visitas frecuentes a Japón, cuenta en entrevista Ricardo Gallardo, líder del grupo. "Hemos tocado allá con músicos japoneses y hemos trabajado con varios compositores, por lo que ha sido una colaboración muy fructífera. Lo único que nos faltaba era grabar un disco en Japón".

Hace dos años conocieron a Gamelan Sekar Sakura, un ensamble japonés de Nagoya especializado en la música de gamelán, explica el percusionista. "Los gamelanes más conocidos son los constituidos con instrumentos de metal: gongs, diferentes tipos de teclados mecánicos y otros. Este otro gamelán está hecho con instrumentos de bambú y sólo se practica en la isla Bali. A este conjunto de instrumentos se le llama gamelán jegog".

Gallardo concibió una obra para que Tambuco explorara el sonido del gamelán jegog y la sonoridad del bambú. "Fue idea de los músicos de Gamelan Sekar Sakura bautizar el disco como Café Jegog, que fue grabado por Meister Music, sello japonés dedicado a la grabación de conciertos en vivo con técnicas muy específicas. Gamelan Sekar Sakura es el único ensamble de gamelán jegog completo que existe fuera de Bali en todo el mundo. Hay algunos, pero son más pequeños, no tienen todo el rango de instrumentos".

El compositor comenta que no sólo se acercó al sonido de los instrumentos, sino también a la manera como están construidos y cómo está dispuesto cada uno de los tubos de bambú. "Es una música que combina varias tradiciones y con un alto grado de energía. De ahí el título del disco, porque es como tocar estos instrumentos tomándose tres tazas de café exprés –dice entre risas–. La pieza es casi bailable."

En términos musicales, agrega el compositor, "la pieza es muy polirrítmica y polifónica. Tambuco sirve como un cuarteto que cohesiona rítmicamente a todo el ensamble, únicamente con tambores. Son tambores de varias partes del mundo: varios tambores árabes y de Indonesia, un yembé africano, un cajón peruano y otros. Es un surtido universal de sonidos, pero la combinación sonora funciona muy bien con el gamelán".

Si algo le sorprendió del timbre del bambú, fue "su asombrosa capacidad de generar volumen. Colaborar con músicos de otras culturas siempre ha sido una experiencia muy grata".

El líder de Tambuco considera que "hay más la esperanza que la posibilidad real de que el Gamelan Sekar Sakura pudiera venir a México para tocar Café Jegog con Tambuco. Sus instrumentos son gigantescos y necesitarían transportarse en un contenedor por mar. Los tubos más grandes de bambú miden como 40 centímetros de diámetro por 3.5 metros de largo. Sería genial contar con un ensamble así en México, pues hay gente que toca el gamelán, pero no el de bambú."

En junio de este año, el grupo viajará a Bali para tocar con Gamelan Sekar Sakura en la tierra que vio nacer estos instrumentos. "Este diálogo intercultural será muy interesante", concluye Gallardo.

Café Jegog, que sólo se editó físicamente en Japón, está disponible en todas las plataformas que venden música por internet.