La crónica, el rostro humano de la noticia: Alberto Salcedo

Para el autor colombiano, practicar ese género “es la forma de darle trabajo al escritor que me habita y al periodista que soy”.
“Me gusta ser testigo, ver para luego salir a contar”.
“Me gusta ser testigo, ver para luego salir a contar”. (Octavio Hoyos)

México

Alberto Salcedo Ramos (Barranquilla, Colombia, 1963) es un periodista al que habita un escritor, o un escritor que no deja de ser periodista. Ha logrado recorrer con su mirada distintos ámbitos de la realidad latinoamericana, hasta consolidarse como un referente de la crónica contemporánea, sin por ello dejar de ser crítico sobre un género que pareciera estar sobreexpuesto.

"Cuando al comienzo hacía crónicas me sentía como arando en el desierto porque nadie le prestaba atención a eso; las pocas veces que los comentaristas de la prensa se ocupaban del género era para decir que había muerto y extenderle el certificado de defunción, pero de pronto se empezó a hablar de la crónica; demasiado, para mi gusto.

"Creo que ya se está exagerando, y simplemente te digo que ni la indiferencia del comienzo ni la excesiva alharaca de hoy influyen en lo que hago. Si hago crónica es porque es algo que me gusta, es la forma de darle trabajo al escritor que me habita y al periodista que soy".

Salcedo Ramos publica por vez primera en México una antología de sus crónicas, Los ángeles de Lupe Pintor (Almadía, 2015), si bien el texto que le da título al libro es inédito.

"En la crónica puedo ser notario, puedo decir 'doy fe'. Desde la crónica puedo ser un rapsoda, puedo ser una persona que oye un cuento en el sur y lo hace llegar hasta el norte. Me gusta ser testigo, ver para luego salir a contar, me gusta llevar noticias, reunirme al lado de una chimenea con cuatro personas que quieran escuchar una historia. En la crónica tengo esa posibilidad".

Boxeo y vida

Salcedo Ramos, quien estará en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2016, está convencido de la necesidad de reflexionar acerca de los desafíos del género en la actualidad, bajo la perspectiva de que no es la salvación de la literatura ni del periodismo; no es cierto que los cronistas estén construyendo las mejores formas de narrar del continente: "Creo que se exagera al hablar de eso".

Explica: "La crónica es el rostro humano de la noticia, es periodismo y literatura. Es lo primero porque está hecha con datos verificables, investigados por un reportero acucioso que busca la información hablando con la gente, ensuciándose los zapatos de polvo, y es literatura porque está escrita con destrezas literarias, con habilidades narrativas y aspira a la belleza estética".

Uno de los grandes dilemas que enfrenta el género parte de la idea de que la crónica es literatura de
no ficción, "y algunos creen, a estas alturas, que la literatura es un patrimonio exclusivo de la ficción", asegura el autor, quien es un gran aficionado al boxeo, como se refleja en que Los ángeles de Lupe Pintor sea un texto en el que se refiere a un boxeador mexicano, además de que la antología tiene a otros protagonistas.

"El boxeo es una de las actividades humanas que más me interesa porque sus protagonistas están enfrentados a unos conflictos muy agudos, que me permiten ver la condición humana sin afeites, verla en su desnudez más original. Los que seguimos el boxeo tenemos algo de voyeristas".

Una afirmación que no deja de ser una especie de resumen de lo que ha sido su tarea como cronista: "Nos asomamos a ver otra forma de la desnudez, con un morbo que no es parecido al del voyeur sexual, pero es morbo después de todo", dice Salcedo Ramos, quien presenta su libro hoy, a las 19:30, en el Centro Cultural Horizontal (Colima 378, Casa A, planta alta, col. Roma), en una charla con Juan Villoro.