La crítica de teatro: La narracion oral, marginada / y III

A treinta años de iniciado un movimiento articulado y medible de narradores orales escénicos, lo sorprendente es que anualmente se realizan 11 festivales internacionales en nuestro país ...
La narradora oral Selene de la Cruz.
La narradora oral Selene de la Cruz. (Especial)

México

Hacia la mitad de la década de los 80 del siglo XX, conocí al cubano Francisco Garzón Céspedes que estaba recién desempacado en México en una Muestra Nacional de Teatro en Monterrey. Si no recuerdo mal, en ese contexto, muy pocos se interesaron en la proposición lateral, fronteriza y marginal que le hacía a la “gente de teatro”. Venía ya entonces con todo un discurso construido en torno a la Narración Oral Escénica como una disciplina. Paralelamente las instituciones preocupadas por la lectura habían instaurado la hora de la lectura en voz alta o del cuento en las bibliotecas públicas y para ello contrataban animadores; es decir: actores que leían o en el mejor de los casos narraban de memoria y agregaban signos de la teatralidad. Se fundó también en esa década la Asociación Nacional de Cuentacuentos gracias a la proliferación de grupos (Santa Catarina, El Morral de Cuentos, Las Brujas, Las Mentirosas, etc.) y creadores individuales que fueron afinando las herramientas de su hacer.  A principios de los 90 se creó la Asociación Mexicana de Narradores Orales.

A treinta años de iniciado un movimiento articulado y medible de narradores orales escénicos, lo sorprendente es que anualmente se realizan 11 festivales internacionales en nuestro país dedicados a esta disciplina. Nombres como los de Margarita Heuer, Giovanna Cavasola, Marilú Carrasco, Vivian Thirion, Moises Mendelewicz, Betariz Falero, Jermán Argueta, Gerardo Méndez y Rubén Corbet, entre muchos otros, han creado distintas aproximaciones técnicas y discursos artísticos que nos hablan de una expresión escénica que corre una senda marginal a las aceptadas tradicionalmente como tales. En la UNAM, Benjamín Briseño inició en 2008 un programa exitoso con Difusión Cultural que se llama Regaladores de Palabras que ha podido reunir a exponentes de las distintas corrientes de narradores orales escénicos que van de lo tradicional a lo experimental.

No pocas veces se ha visto a la narración oral como ejercicio de actores sin chamba que buscan una tablita de salvación. Selene de la Cruz nos dice que “Es quizás por esto que algunos estudiosos del fenómeno […] consideran que es una disciplina de emergencia…”, y aunque no descarta la existencia de visitantes temporales considera que “es un ejercicio de rápida penetración dentro del mundo artístico por su estructura funcional”; pero antes que nada requiere de verdaderos maestros en el arte de crear expectación y mantenerla durante todo el trayecto de la narración. Y, la verdad, no cualquiera.