La crítica: el retorno de Mathias Goeritz

La intención de Goeritz era combatir el funcionalismo, elemento primordial de la arquitectura moderna, para crear espacios cuya función fuera provocar emociones en las personas.
Invención de la arquitectura emocional.
Invención de la arquitectura emocional. (Especial)

México

El arte y la arquitectura del periodo modernista se vuelven cada vez más atractivos para el público actual, quizá por la incertidumbre por la que pasan hoy en día estas dos formas de expresión. Prueba de ello es la reciente inauguración de la exposición El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional, curada por Francisco Reyes Palma para el Museo Reina Sofía de Madrid. La muestra ha dado lugar a numerosas revisiones de las obras y de la biografía del artista nacido en Alemania en 1915, afincado en México desde 1949 hasta su muerte en 1990.

Me parece especialmente interesante que la muestra lleve en su título la frase, “La invención de la arquitectura emocional”, ya que el artista escribió el manifiesto sobre este tema en 1954, por lo que su obra anterior difícilmente podría clasificarse dentro de dicha categoría. El curador entiende la arquitectura como un sistema de relaciones espaciales que no dependen únicamente de las construcciones, sino de la presencia en el espacio de otros objetos como las esculturas y los elementos gráficos. Goeritz buscaba establecer este tipo de relaciones en casi todas sus obras, ya fueran de pequeña o de gran escala, como sus notables esculturas urbanas. Su intención era combatir el funcionalismo, elemento primordial de la arquitectura moderna, para crear espacios cuya función fuera provocar emociones en las personas. Sin duda, su Museo Experimental El Eco consiguió en 1953 transmitir a un público muy reducido su idea de la relación del cuerpo humano frente a las esculturas y el espacio que las contiene, como la famosa serpiente que colocó en el patio del museo. Gran parte de la obra de Goeritz fue duramente cuestionada por la crítica y por las autoridades culturales de su época, ya que en aquel tiempo el arte oficial mexicano era figurativo y nacionalista.

¿Cómo es que hoy se sigue valorando esa obra, que en su momento fue tan criticada? El éxito actual de un artista como Goeritz se debe en gran medida a que la tensión entre abstracción y figuración ha disminuido hasta casi haber desaparecido. También se ha distendido la mirada crítica del trabajo artístico juzgado por su lugar de origen, aunque prevalece sin duda el sesgo geopolítico en la selección y valoración de cualquier artista histórico o contemporáneo, quizá hoy de forma más aguda que en el pasado. Al mismo tiempo, las corrientes subsecuentes al modernismo han adoptado formatos interdisciplinarios que recuerdan mucho la metodología de trabajo de Goeritz, la cual nunca se centró exclusivamente sobre un solo medio de expresión.