La crítica de música: Änglagård en el Roberto Cantoral

Si bien seguían el influjo de grupos de progresivo de los setenta, como King Crimson, Yes, Magma y otros, y también tenían en cuenta a bandas suecas de los setenta, buscaban su sonido.
Tord Lindman, fundador del grupo.
Tord Lindman, fundador del grupo. (Especial)

México

Los fans del grupo Änglagård están curados de espanto, pues varias veces ha anunciado su disolución para luego retornar a los escenarios. Ellos mismos bromean al respecto: su biografía en internet contiene varias veces la frase The End. Sin embargo, la película de rock progresivo iniciada en el verano de 1991 por el guitarrista Tord Lindman y el bajista Johan Högberg continúa, como lo demuestra su presencia el próximo viernes en el Centro Cultural Roberto Cantoral. La banda se complementa con Anna Holmgren en la flauta, el saxofón y el mellotron, Linus Kase en los teclados y el saxofón, y Erik Hammarström en la batería, el vibráfono, el glockenspiel y la percusión.

Dice Högberg que cuando conformaron el grupo la escena progresiva en Suecia “no era muy visible. Sin embargo, Tord y yo pensábamos que era buena idea tocar rock progresivo, así que iniciamos la banda”. El guitarrista toma la palabra para agregar que “era muy difícil encontrar este tipo de música en el país, así que fue como el punto de inicio del progresivo, aunque había bandas como Landberk, con la que nos pusimos en contacto”.

Si bien seguían el influjo de grupos de progresivo de los setenta, como King Crimson, Yes, Magma y otros, y también tenían en cuenta a bandas suecas de los setenta, buscaban su sonido. Así, indica el guitarrista, “agregamos instrumentos como órgano, flauta, mellotron y todo ese tipo de cosas. Nos relacionamos con varios músicos que usaban este tipo de recursos y formamos una pequeña comunidad en Estocolmo
de gente que hacía rock progresivo. Fuera de eso, el estilo era ignorado”.

Al definir su sonido, Lindman asegura que el grupo no suena como nadie más. “Eso es lo más importante en la música. Tenemos un lenguaje especial que, supongo, tiene que ver con provenir de Escandinavia, pero también tenemos nuestras emociones especiales y una forma original de decir las cosas”.

Al comentar las frecuentes rupturas de Änglagård, el guitarrista explica que ha sido difícil mantener el grupo unido por la situación personal de cada uno de sus miembros, como es dedicarse a la familia o a otros trabajos. “Si estamos muy ocupados con estas otras actividades, tal vez no hay el tiempo que se necesita para crear música interesante. Cada uno de los integrantes de Änglagård puede crear música interesante, pero no será tan emocionante o especial como la que hacemos cuando estamos juntos. Si no estamos juntos no es fácil tener una meta común, así que todo depende de que estemos todos disponibles, como ha sucedido en los últimos años”.