La crítica: muestra estatal de SLP

San Luis Potosí puede ser uno de esos casos en donde los teatristas no se sienten ni poquito aludidos cuando se habla de "corresponsabilidades"
"Santorom", teatro comunitario.
"Santorom", teatro comunitario. (Cortesía Ceart)

Descorazona un tanto comprobar que el gremio teatral en la República resulta muy apto para la queja y la exigencia a las instituciones culturales (así como para el canibalismo y el onanismo), y tan poco proclive a la autocrítica, la disciplina, el rigor conceptual y el estudio. La demanda de responsabilidad y presupuesto a las instituciones es inversamente proporcional a la responsabilidad y calidad de la producción artística. No estoy eximiendo a funcionarios y organismos, de ninguna manera, porque hay algunos estados en donde los espacios de poder cultural son ocupados por la amiga de la esposa del señor gobernador o por algún compadre que no agarró otro hueso. Y no falta la entidad donde por "cultura" se entiende "caja chica" del que despacha en la casa de gobierno.

Pero cuando vemos pasar sexenios en que en un estado sí se ha invertido en ediciones, seminarios, talleres, becas, infraestructura y —no siempre— producción, pero el teatro no despega, entonces hay algo muy podrido al interior del propio gremio teatral.

San Luis Potosí puede ser uno de esos casos en donde los teatristas no se sienten ni poquito aludidos cuando se habla de "corresponsabilidades". La recién terminada Muestra Estatal de Teatro (MET), a pesar de tres trabajos con buena factura —Shift y suprimir, Santorom (teatro comunitario de la huasteca, padrísimo) y Curva peligrosa—, se siente en el aire la indolencia.

También se llena uno de muchas preguntas. Hace años que SLP cuenta con una Escuela Estatal de Teatro, a cuyos egresados no se les percibe técnica vocal ni manejo de su cuerpo ni comprensión de lo que hacen y dicen. ¿Qué pasa con esa escuela? ¿Qué tan eficientes son sus docentes? ¿Por qué no leen los alumnos? ¿Se actualizan los maestros?

Buen síntoma parecería que en esta MET se presentaran 9 obras de autoría local. Es curioso, sin embargo, que habiéndose realizado un seminario de dramaturgia con duración de dos años con distintos profesores en el magnífico Centro de las Artes (Ceart), solo una de las autoras participó en todo el proceso pedagógico. Y fue notorio en la MET que los incipientes escritores no cuentan con las bases mínimas para emprender una dramaturgia del formato y tendencia que sea. La paradoja es que, a pesar de las decenas de talleres y seminarios que se han dado tanto en el Ceart como en el Centro de Investigación Escénica del Instituto Potosino de Bellas Artes, buena parte de los teatristas no asisten y prefieren seguir siendo los burros que tocaron la flauta, sin lecturas, sin entrenamiento, sin dominio de herramientas básicas. ¡Pácatelas!