La crítica de libro: Rector

Francisco de la Maza, erudito apasionado del arte colonial, advirtió hace tiempo acerca de la inoperancia de los estatutos que han regido, desde su formación, a nuestra universidad.
Guillermo Soberón, El médico, el rector, FCE, México, 2015, 500 pp.
Guillermo Soberón, El médico, el rector, FCE, México, 2015, 500 pp. (Especial)

Francisco de la Maza, erudito apasionado del arte colonial, advirtió hace tiempo acerca de la inoperancia de los estatutos que han regido, desde su formación, a nuestra universidad. "Como a principios del siglo XVII...", escribió en La Ciudad de México en el siglo XVII, estudio aparecido en el universitario año de 1968. Con apenas cincuenta años de vida, la universidad de entonces era "un colegio de teólogos; después, de canonistas; muy en tercer lugar, de filósofos y menos aún de médicos".

Cuatro siglos después, la identificada como máxima casa de estudios, sumario del modelo de educación media y media superior de nuestro país, transita por momentos de redefinición, al menos en lo relativo a su gobierno. Un nuevo rectorado arribará en breve, resultado de una añeja normatividad (c. 1945), al tiempo que se hacen públicas las memorias de uno de sus rectores más polémicos, Guillermo Soberón Acevedo (Guerrero, 1925), bajo el título El médico, el rector.

En el extenso volumen Soberón Acevedo expone sus orígenes personales y proyección profesional, los años de su rectorado y su paso en la administración pública. Etapas que despliega el ex rector con la ayuda introductoria de Jaime Martuscelli, Diego Valadés y Julio Frenk. Siempre "un hombre netamente institucional", se identifica el autorretratado, no por ello exento de pasiones que lo llevan a la revelación de datos no registrados en su momento.

Subrayado en el libro, Soberón Acevedo llegó a la rectoría de la UNAM en "difíciles circunstancias". Tras meses de una huelga de trabajadores que su antecesor (Pablo González Casanova) no logró conciliar y con la "secuela de inestabilidad alentada por grupos organizados ex profeso para ocasionar disturbios en el campus universitario". El nuevo rector asumió el cargo (que repetiría de 1976 a 1980) en un estacionamiento de Ciudad Universitaria, recuerda El médico, el rector.

Es el apartado dedicado a sus rectorados el que resulta más polémico del ejercicio memorioso de Soberón Acevedo. Ocho años en los que destaca momentos de violencia, la ampliación de la infraestructura, el control del crecimiento matricular y los avances en enseñanza e investigación. (Espacio donde el ex rector abunda en adjetivos como: "los planteamientos inadmisibles de los sindicalistas...", "los atropellos verbales y la falta de comedimiento hacia la investidura rectoral de Pablo Gónzález...", "Joel Ortega, otro de los líderes anarquistas de la Facultad de Economía, que se soltó a despotricar contra el gobierno...", "logramos propiciar la organización de los profesores que respetaban el fundamento académico de la Universidad ante el peligro del Sindicato del Personal Académico de la UNAM...").

Principios de autoridad que resumió en su alocución final ante el Consejo Universitario: una universidad "eminentemente académica, comprometida, plural, crítica, autónoma".

Son algunas de las consideraciones por las que El médico, el rector es una lectura obligada, más en el contexto de la coyuntura universitaria de hoy y con el panorama del ayer.