La crítica: imaginación y talento

Cuestión de tiempo, falta de talento.
Cuestión de tiempo, falta de talento. (Especial)

México

Muchos intelectuales, artistas y científicos consideran que la imaginación es prácticamente un músculo que debemos aprender a ejercitar, so pena de que la imaginación sea tan flácida como la de un alfeñique incapaz de levantar una cubeta de agua. Existe una buena cantidad de ejercicios que pueden hacerse para lograr que nuestro músculo crezca y sea tan fuerte como los de un atleta de halterofilia; ejercicios que van desde la simple lectura de novelas y cuentos, hasta ejercicios de interpretación que parten de una imagen fotográfica con la idea de encuadrar esa interpretación dentro de los cánones de la dramaturgia aristotélica. Si nos interesa ver resultados que sorprendan, es importante tener en cuenta lo mismo que hace un buen deportista interesado en incrementar la fuerza de todo su aparato locomotor: la constancia.

  Se puede tener una imaginación que se desborde, pero si no hay aptitud, es decir talento, la imaginación sirve para dos cosas: para nada. Eso implica que hay que trabajar el doble de tiempo, a marchas forzadas, con el doble de estudio y de preparación, tomar talleres con humildad y, sobre todo, poseer la necedad suficiente para adquirir un músculo que también permita desarrollar la aptitud. 

Cuestión de tiempo intenta lanzar a volar la imaginación, pero en el resultado puede verse que su autor tiene un músculo que carece del mínimo talento para engancharnos en un juego sobre el tiempo, que a todas luces, se nota le queda grande.

  El autor cree que el público es retrasado mental, hace “avanzar” su historia con pésimos ardides para justificar una “cualidad” que le llegó al personaje de la nada para moverse en el tiempo con sólo cerrar los ojos y los puños, aunque  también es importante que viva en una mansión, que sea huerito y por supuesto gringo, porque si es moreno, negro o chino, no funciona.

Con el mínimo de cultura y un poco de criterio, es muy difícil que estas tonterías pasen desapercibidas, pues se siente la mano del autor que sin ton ni son se mueve por el tiempo para concluir que en la vida es importante creer en lo que se siente.

No es lo mismo tener imaginación que tener aptitud, aunque son funciones que pueden ir de la mano, la primera es un músculo, la segunda es el talento que puede desarrollarse o no con la imaginación  Estimados lectores, no tengo más que decir, ustedes saben si se arriesgan —¡la película dura dos horas!—, aunque estén enamorados y sean jóvenes, no permitan que este bodrio les falte al respeto.

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Cuestión de tiempo (Estados Unidos, 2013). Dirigida por Richard Curtis con: Domhnall Gleeson y Rachel McAdams