La crítica: ideograma del eco

Mathias Goeritz utilizó un modo muy efectivo de representar el espacio: como un alzado desplegado en perspectiva de varias vistas simultáneas.
Representación casi perfecta.
Representación casi perfecta. (Especial)

México

Rara vez un artista o arquitecto se encuentra con un cliente que le dé carta blanca absoluta para realizar una obra por encargo. Uno de esos escasísimos casos sucedió en abril de 1952, cuando el empresario Daniel Mont dijo a Mathias Goeritz: “Tengo un terreno en la calle Sullivan, de unos quinientos metros cuadrados. Construya algo, haga lo que le dé la gana”. Afortunadamente Goeritz, quien nunca antes había incursionado en la arquitectura, tenía en mente algo importante: su proyecto para un museo experimental, con el cual fundó el concepto de una arquitectura opuesta al funcionalismo, cuya principal misión sería transmitir emociones. Así, esa idea fue publicada por el artista en 1954 con el título “Manifiesto de la arquitectura emocional”. El texto describe detalladamente el espacio del Museo Experimental El Eco, y es hasta cierto punto complementario del dibujo ideográfico.

El artista realizó inmediatamente una serie de dibujos para el museo y para la escultura de la serpiente que habría de colocar en el patio. Entre estos dibujos destaca uno que lleva por título Dibujo ideográfico para ElEco. El término con el que los expertos se refieren a este croquis requiere de una mayor reflexión. Un ideograma es un símbolo que representa un concepto en lenguas como el japonés, el chino o el coreano; la escritura no utiliza letras para formas palabras o frases, sino símbolos ideográficos que transmiten los significados de palabras, morfemas o sílabas. ¿Es entonces este dibujo una pieza de poesía concreta?

Al observar el dibujo queda muy clara la visualización total del espacio de El Eco, desde su acceso y pasillo de entrada con la escultura Grito o Torsofemenino como remate. También se ve claramente representado el ventanal con la cancelería en forma de cruz, el patio donde se ubicaría la escultura La serpiente del Eco y, en una peculiar transparencia, el muro amarillo donde habría de realizarse un mural de poesía concreta. Del lado derecho se ve una puerta que da acceso a la escalera que conduciría al segundo piso, donde se instalaría la galería de Daniel Mont.

Mathias Goeritz utilizó un modo muy efectivo de representar el espacio: como un alzado desplegado en perspectiva de varias vistas simultáneas. Se trata de un modo poco ortodoxo de representación planimétrica arquitectónica; sin embargo, con las presencia de dos figuras humanas da una idea muy clara y dinámica del movimiento de las personas por dentro del museo.

A este dibujo no le falta ni le sobra nada: es una representación casi perfecta de los elementos que componen la obra primigenia de la arquitectura emocional de Goeritz.