La crítica: Especulación ilimitada

La magnitud de los tres principales proyectos inmobiliarios que se están construyendo en la Ciudad de México supera la capacidad de imaginación de casi cualquier persona.
Burbuja inmobiliaria.
Burbuja inmobiliaria. (Especial)

México

En arquitectura hay un rango de escala que escapa a la percepción del ciudadano común. Todos podemos visualizar las dimensiones de un espacio del tamaño de una vivienda, podemos compararlo con el tamaño de una escuela y quizá hasta imaginar cuántas veces cabe dentro de un estadio de futbol. Pero la magnitud de los tres principales proyectos inmobiliarios que se están construyendo en la Ciudad de México supera la capacidad de imaginación de casi cualquier persona.

En primer lugar, se encuentran los diez nuevos rascacielos en proceso de construcción sobre el Paseo de la Reforma, que entre todos sumarán alrededor de medio millón de metros cuadrados de nuevas oficinas, una cifra muy elevada desde cualquier punto de vista. Hace falta imaginar cómo llegarán las miles de personas que trabajarán en estos edificios: lo harán en automóvil, Metro, autobús, en bicicleta y a pie. También cuesta trabajo pensar dónde comerán los cerca de 50 mil nuevos usuarios de estas oficinas; algunos podrán hacerlo dentro de sus lugares de trabajo, pero los demás tendrán que buscar lugares asequibles donde reponer sus energías.

Otro proyecto en construcción que sorprende por sus dimensiones es el conjunto Toreo, que se encuentra en el límite norte del Distrito Federal, donde colinda con el Estado de México. Este conjunto lo diseñó el arquitecto Javier Sordo Madaleno. La construcción va muy avanzada, y cuando esté terminada albergará vivienda, comercio, oficinas y hotel, con un área total de 450 mil metros cuadrados: será casi tan grande como los diez rascacielos de Reforma.

Por último, se ha comenzado a construir —pese a las quejas de los habitantes de Coyoacán— el complejo Mitikah, que se define a sí mismo como una “ciudad viva”. Este conjunto, diseñado por César Pelli, comprende un programa multifuncional de cerca de 100 mil metros cuadrados, y se planea edificar una torre de 60 pisos (270 metros de altura) que sería la más alta de Latinoamérica, y que albergaría a cerca
de 10 mil personas. Dentro de este conjunto se absorberá —convertido en centro comercial— el edificio que anteriormente ocupaba el Centro Operativo Bancomer, construido en 1976 por Augusto Álvarez, Juan Sordo y Adolfo Wiechers.

Entre estos proyectos sumados, estamos frente a una nueva ciudad en la que se ha dado rienda suelta a la especulación inmobiliaria, sin que hasta ahora esté suficientemente claro cuál será su impacto a nivel de la infraestructura urbana, las vialidades y el equilibrio general del paisaje urbano. Se está aumentando la oferta de espacio comercial de modo significativo y sin el acuerdo de la ciudadanía. Esperemos que no resulte excesivo y pueda estallar esta burbuja inmobiliaria que se está inflando tan aceleradamente.