La crítica: educación espacial

En la arquitectura, el dilema entre el discurso, la imagen y el espacio reviste una complejidad más profunda que en las demás artes.
El discurso, la imagen y el espacio: dilemas.
El discurso, la imagen y el espacio: dilemas. (Especial)

México

El artista estadunidense Robert Irwin, durante una conversación con su biógrafo Lawrence Weschler en 1982, dijo: “Ver significa olvidar el nombre de la cosa que uno ve”. La conversación giraba en torno a la percepción de la luz y el espacio, por lo cual la respuesta fue tan contundente que marcó un parteaguas en la interpretación del trabajo del artista minimalista nacido en 1928. El comentario de Irwin provoca una interesante reflexión en torno al pensamiento discursivo, opuesto al pensamiento visual.

¿Qué implicaciones tiene para el artista el cambio de un modo discursivo a un modo visual de pensamiento? ¿Podríamos decir que el trabajo del arquitecto requiere del desarrollo de una forma de pensamiento espacial? Para la enseñanza del arte se utilizan estrategias de pensamiento visual que consisten en el análisis de la información presente en un soporte bidimensional como puede ser un cuadro o una fotografía. Dichas técnicas, desarrolladas por el psicólogo alemán Rudolf Arnheim entre 1954 y 1969, constituyen un sistema abierto de interpretación de la imagen mediante “la clasificación de las formas visuales y sus organizaciones en patrones integrados por los atributos de dichas formas”.

En cuanto a la arquitectura, el dilema entre el discurso, la imagen y el espacio reviste una complejidad más profunda que en las demás artes. La arquitectura no se sostiene en absoluto por la palabra, el relato y la explicación de un edificio y de sus espacios interiores, que muy difícilmente pueden sustituir a la experiencia corporal del espacio. A pesar de ello, los autores de libros ficticios o documentales son capaces de elaborar descripciones de recorridos y espacios que permiten al lector visualizar el lugar descrito. Indudablemente la literatura puede contribuir positivamente en la educación del arquitecto.

Recientemente algunos autores, como el finlandés Juhani Pallasmaa, han criticado los efectos negativos que la cultura ocular centrista ha tenido sobre la educación y práctica de la arquitectura. El predominio de las imágenes fotográficas e infográficas ha sustituido, para muchas personas, la voluntad de visitar personalmente las obras de arquitectura, y sus experiencias corporales han sido suplantadas por material visual. Sin embargo, la arquitectura como fenómeno cultural sucede en la intersección de todas sus formas de representación, ya que la información visual de proyectos fantásticos nunca realizados, o bien de obras que han desaparecido, puede ejercer influencia positiva sobre los diseñadores de épocas posteriores.

En conclusión, la educación espacial se compone de la suma e interacción entre los materiales literarios, las experiencias visuales y la vivencia real del espacio arquitectónico.