La crítica: dos líneas

Los espectadores son invitados a participar temporalmente en el sueño del artista, para volver cada uno a su realidad después de concluida la experiencia estética.
Efecto lúdico y reflexivo.
Efecto lúdico y reflexivo. (Lorenzo Rocha)

México

Siempre que entro en contacto con la obra del artista Francis Alÿs, comienzo automáticamente a reflexionar sobre el lugar del hombre en el espacio de la ciudad. Alÿs ha creado una nueva figura de artista urbano a partir del tradicional flâneur (neologismo derivado de la palabra francesa “paseante”), del artista que vaga por las calles en busca de experiencias o situaciones estimulantes. Podríamos decir que Alÿs es un flâneur activo, un paseante callejero que parece tener un propósito. Esto lo mostró desde que acostumbraba pasear por las calles que circundan su estudio, en la plaza Loreto del Centro Histórico de la Ciudad de México. Primero arrastraba a un perrito rodante de metal con el cual recolectaba objetos de metal con imanes, luego empujaba un bloque de hielo hasta que se derretía por completo, y alguna vez caminó unas cuantas cuadras con una pistola de juguete en la mano hasta que la policía lo detuvo.

En sus exposiciones actuales muestra pinturas, dibujos, objetos, documentos y videos con gran multiplicidad de temáticas. En aquella parte de su trabajo que se muestra en la Sala de Arte Público Siqueiros (Hotel Juárez, abierta hasta el 26 de julio), destaca su trabajo Paradoja práctica #5, donde se ve al artista pateando un balón en llamas por las calles de Ciudad Juárez durante la noche. Se puede decir que se trata de un tipo de investigación mediante la práctica, que es la continuación de su trabajo como paseante.

Alÿs decidió conectar esta exposición con otra, también suya, la cual se presenta en el Museo Tamayo (FrancisAlÿs: relato de una negociación, abierta hasta el 16 de agosto) mediante una pintura en el suelo realizada vertiendo dos líneas de colores desde un recinto hasta el otro. Si el espectador sigue estas dos líneas, no puede evitar convertirse también él en un flâneur activo, en este caso incitado por el artista. La pieza tiene un efecto lúdico y a la vez reflexivo, ya que nos hace recrear el camino que siguió el artista para unir ambos museos. Esta pintura se relaciona estrechamente con otros trabajos de Alÿs, presentes en la segunda muestra, por ejemplo Don’t Cross the Bridge Before You Get to the River (2008), obras que suceden en las brechas entre dos realidades, que es
precisamente donde él argumenta que tiene lugar la “política poética”.

En la postal que corresponde a Paradoja práctica #5, el artista escribió: “A veces soñamos viviendo y a veces vivimos soñando”. Los espectadores son invitados a participar temporalmente en el sueño del artista, para volver cada uno a su realidad después de concluida la experiencia estética. Solo Alÿs continúa soñando después de que todos los demás despertamos.