La crítica: comercio bajo puentes

El proyecto de la Secretaría de Desarrollo Urbano del Gobierno del Distrito Federal, contempla la recuperación de espacios residuales bajo los pasos a desnivel.
La idea es recuperar espacios residuales.
La idea es recuperar espacios residuales. (Especial)

México

La Secretaría de Desarrollo Urbano del Gobierno del Distrito Federal, a través de la autoridad del espacio público, comenzó hace aproximadamente cinco años un interesante programa de rescate del espacio público urbano denominado Bajo puentes. El proyecto contemplaba la recuperación de espacios residuales bajo los pasos a desnivel en vialidades de distintos puntos de la ciudad, los cuales en muchos casos habían sido ilegalmente ocupados como viviendas precarias, estacionamientos y almacenes. Mediante dicho programa el gobierno ofrecía a los ciudadanos “alternativas de movilidad y opciones de sano esparcimiento, convivencia social y familiar”.

En su primer planteamiento se rescataron y rehabilitaron cuatro espacios en la ciudad, a lo largo del Circuito Interior: El primero en la colonia Condesa, otro cerca del Centro Histórico, un tercero en Coyoacán y el cuarto en la colonia Irrigación. Estos espacios se componen de servicios públicos como juegos infantiles, bancas y áreas verdes en la mitad de su superficie, estacionamiento de automóviles y bicicletas en un 20 por ciento de su área y comercios privados en un 30 por ciento de la superficie. Según el programa, se deberían haber rehabilitado 20 espacios más, de los cuales solamente cinco se han llevado a cabo, dos de ellos también bajo los cruces del Circuito Interior con División del Norte y con Molinos, respectivamente, uno en Ejército Nacional y Newton, y los dos más recientes en Masaryk y Palmas.

Estos dos últimos han variado la proporción entre espacio público y privado. En uno de ellos, inaugurado en marzo de este año, se ubica un centro culinario, que reúne a varios restaurantes, combinado con usos públicos (juegos, bancas y jardineras) y estación de bicicletas. Pero el segundo de ellos, que abrió sus puertas hace seis semanas, solamente alberga usos privados, lo componen un café con mesas al aire libre y el salón de muestras de Zwark, una empresa dedicada a la decoración de interiores.

Espero sinceramente que un programa público con tantas bondades como este,no se vea desvirtuado por el uso exclusivo de los locatarios comerciales, sin que proporcione actividades gratuitas de interés público. El programa fue creado para evitar la apropiación informal de dichos espacios, reservando la mayor parte de su área para actividades públicas, razón por la cual su entrega total a manos privadas iría contra el fundamento que justifica socialmente la iniciativa.

En el futuro es probable que se continúen desarrollando los espacios restantes y hay potencial para la creación de muchos otros más, ya que, con las autopistas urbanas de reciente creación, la de México se ha convertido en “la ciudad bajo los puentes”.