La crítica: El buen juicio de Hinton

En días pasados la Universidad de Yale inauguró la muestra "El jazz vive: las fotografías de Lee Friedlander y Milt Hinton".
Billie Holiday en 1959.
Billie Holiday en 1959. (Milt Hinton)

Xavier Quirarte

Le decían The Judge pues, según contaba, "sentenció a todos a 30 días de escuchar buena música". Fue un contrabajista maravilloso cuya longeva carrera le permitió tocar con Louis Armstrong, Duke Ellington, Billie Holiday, Cab Calloway, Dizzy Gilles-pie, Dinah Washington y Horace Silver, por nombrar a un puñado de celebridades. También fue un fotógrafo perceptivo que llevaba su cámara en todas las giras y, gracias a la cercanía con los músicos, registró aspectos de la vida jazzística que otros artistas no hubieran podido lograr. Hablo de Milt Hinton.

En días pasados la Universidad de Yale inauguró la muestra El jazz vive: las fotografías de Lee Friedlander y Milt Hinton, en la que, además de la obra del contrabajista fallecido en el año 2000, se exhiben fotografías de Lee Friedlander, todavía entre nosotros, quien documentó la vida de los músicos y su comunidad en Nueva Orleans a fines de los años cincuenta del siglo pasado. Las imágenes de Hinton van de 1938 a 1981; una de las más estrujantes es la que tomó en la última sesión de grabación de Billie Holiday.

La vida me ha dispensado muchas recompensas y una de ellas es haber conocido a Hinton en 1995, cuando se presentaba en el Bar Zinno de Nueva York con el pianista Hank Jones. Aunque tenía entonces 85 años, se mantenía productivo y no había perdido la maestría de su toque. Fue un breve pero intenso concierto de media hora en la que la atención del público no fue interrumpida por nada. Cuando se dirigía al camerino, me debatí entre acercarme, con temor a romper el encanto, o dejarlo pasar y quedarme con el remordimiento de no haberlo hecho.

Su carisma pudo más y me acerqué a felicitarlo. Hinton agradeció el cumplido, sonrió y, en medio del ajetreo, sin sentarnos, charlamos unos minutos. Mi grabadora registraba cada frase, cada inflexión, cada risa. Y aunque no puede captar la expresión de su rostro, ésta permanece en mi memoria. Generoso, incluso cantó un rap cuando le pregunté la fórmula de su longevidad.

Pasó el tiempo y dejé inconclusa la transcripción de la entrevista y el casete no aparece. En mis archivos solo tengo un párrafo que me remonta a esa noche: "Estoy feliz de poder vivir tantos años y ver a todos estos jóvenes músicos maravillosos de todo el mundo que tocan mucho mejor, porque cada generación tiene el deber de llevar la música más lejos. Así que estoy feliz de ver a estos grandes contrabajistas a los que tuve la oportunidad de enseñarles y ver que se han desarrollado, y que me quieren y me respetan. Estoy feliz de estar aquí".