La crítica: El amor no existe /I

El profundo desprecio que muestra Joe por sí misma revela que hay una postura de autodestrucción: como resultado de un accidente, de una catástrofe entre dos planetas, el amor dejó de existir.
Contra el sentimentalismo.
Contra el sentimentalismo. (Especial)

México

Melancolía, película de Lars von Trier, es el nombre de un planeta que choca contra el nuestro y acaba con todo; en la última película del cineasta danés, Ninfomanía, primera parte, da la sensación de una secuela de esa catástrofe, pues el choque planetario no deja —como maldición demoníaca— siquiera una gota de amor sobre la Tierra.

Lo que gusta y sorprende de este artista es que posee, ante todo, una tremenda audacia dramática —que no tiene que ver con las escenas de sexo explícito que son finas, y apenas se ve lo que a la gente le causa escozor—, en la que sabe encajar los géneros y la medida de los tonos. Al principio parece que nos va a contar un drama salpicado de sexo y violencia, pero se pone a "jugar" con la narrativa cinematográfica y convierte el melodrama azotado en una comedia erótica que después transforma en una farsa tremendamente irónica, lo que resulta encantador.

Un estupendo ejemplo es la secuencia en la que Joe le dice al señor H que hasta que no se separe de su familia no quiere saber de él. Joe espera la visita de su siguiente amante, tocan la puerta y, para su sorpresa, es el señor H con sus maletas informándole que acaba de abandonar a su familia porque está enamorado de ella. Pero la situación se pone en réspice cuando aparece la señora H con sus vástagos para regresarle su auto y confirmar que su padre es un miserable; la intensidad sube como la espuma: el autor mantiene a Joe y al
señor H pasivos, contenidos, a la expectativa de lo que haga la neurótica señora H, que pone a sus hijos, sin piedad, como carne de cañón. La situación se complica aún más cuando tocan a la puerta y resulta ser el otro amante de Joe, y es la misma
señora H la que hace las presentaciones como si se tratara de la familia perfecta.

El profundo desprecio que muestra Joe por sí misma revela que hay una postura de autodestrucción: como resultado de un accidente, de una catástrofe entre dos planetas, el amor dejó de existir. Ya no existirán más crímenes pasionales y ahora tendrán importancia los relacionados con el sexo.

En esta primera parte, no me parece que la historia sea un análisis psicológico sobre el comportamiento sexual femenino, sino una posición crítica frente a los sentimientos que se relacionan con el odio; es sintomático que el nombre de ella sea masculino, que aborrezca el amor, que no soporte a su madre y se identifique plenamente con su padre.

No hay manera de compadecerse del personaje porque el autor detesta los sentimentalismos.

Ninfomanía, vol. 1. (Dinamarca, 2013), dirigida por Lars von Trier, con Charlotte Gainsbourg y Stellan Skasgaard.