La crítica: Más allá de la costa oeste

on un historial impresionante, el baterista nacido en Los Ángeles, California, el 20 de septiembre de 1921, desde muy joven compartió el escenario con grandes músicos.
Chico Hamilton (1921-2013).
Chico Hamilton (1921-2013). (Especial)

México

Fallecido el lunes pasado a los 92 años, el baterista Chico Hamilton tuvo que cargar con el fardo de que lo denominaran representante del jazz de la Costa Oeste, ese “estilo” tan resbaladizo que incluyó a muchos músicos que radicaban en la costa contraria, lo mismo que en el norte o el sur de Estados Unidos (por no hablar de otros países). Hamilton explicaba en una entrevista a Bill Milkowski que el término tuvo su origen en una campaña publicitaria, que, de la noche a la mañana, denominó “jazz de la Costa Oeste” al que se hacía en California, como opuesto al de la costa este, que se tocaba en Nueva York.

“En 1956 tocaba en el Club Basin Street en Nueva York con Max Roach, y para darle algo de publicidad anunciaron el concierto como Costa Este vs. Costa Oeste, y luego la revista Down Beat se encargó de hacer el nombre más grande —dijo el baterista—. Así fue como empezó”.

Músico abierto a todos los estilos, Hamilton decía que el término jazz de la Costa Oeste no le molestaba. “No lo resiento y, ciertamente, no estoy amargado. Estar encabronado es un desperdicio de energía total. Así que no me importa, porque siento que estoy tocando con el mismo swing si estoy en Nueva York o California”. Tenía entonces 80 años.

Con un historial impresionante, el baterista nacido en Los Ángeles, California, el 20 de septiembre de 1921, desde muy joven compartió el escenario con grandes músicos, algunos de ellos sus contemporáneos.
Charles Mingus, Illinois Jacquet, Dexter Gordon, Buddy Collette, Duke Ellington, T. Bone Walker, Billie Holiday y Nat King Cole fueron solo algunos de ellos. Pero su gran contribución vendría como líder de sus propios grupos, de mediados de los años cincuenta a principios de los sesenta, especialmente el quinteto que incluía al guitarrista Jim Hall, el chelista Fred Katz, el flautista Buddy Collette y el contrabajista Carson Smith. Luego vendría el otro quinteto, con el guitarrista Gabor Szabo, el trombonista George Bohanon, el saxofonista Charles Lloyd y el bajista Albert Stintson.

Hamilton apareció con su quinteto en la célebre cinta El dulce sabor del éxito, estelarizado por Tony Curtis y Burt Lancaster, así como el documental sobre el Festival de Jazz de Newport Jazz en un día de verano, y escribió el soundtrack para Repulsión, de Roman Polansky. A fines de los ochenta tuvo una suerte de renacimiento y con frecuencia lanzaba discos, incluso uno en el que era el único protagonista. Y siempre estuvo más allá de la Costa Oeste.