La crítica: Virgen y pala

La imagen gráfica es inscripción sonora, lumínica, o de otro tipo: una marca realizada con instrumento punzocortante en la piel de alguien.
"Mi carretilla liberada", Artemio Rodríguez.
"Mi carretilla liberada", Artemio Rodríguez. (Especial)

Nuestra fascinación con el contraste entre profundidad ilusoria y soporte plano constituye un atractivo importante del arte. El Renacimiento comienza a pintar en lienzos rugosos de gran presencia medial. Extrema Greenberg el proceso, eliminando la imagen en aras de la pura medialidad. De nuestro tiempo es este vaivén inextricable: tan imagen es la pala como la Virgen.

La imagen gráfica es inscripción sonora, lumínica, o de otro tipo: una marca realizada con instrumento punzocortante en la piel de alguien. Aquí se explora cómo la imagen se encarna y encarniza en el cuerpo de la ciudad.

En Las cuatro ciudades de México, de García Canclini, se modeliza la sedimentación de etapas diversas y la copresencia de lo local y lo transnacional. Recogiendo el modelo, esta gráfica le añade la mugre y la sangre que le faltaban.

Sobre una trajinera a escala imprime Armando Gómez con esténcil e inmundicia motivos decorativos, poniendo de manifiesto el habitual desvivirse entre la ciudad-dormitorio y la ciudad-trabajo. Ernesto Morales dispone en 148 cajas de luz ictérica fragmentos abyectos de la década de los 70, recordándonos lo que supone el “diálogo” de los “intelectuales” con el poder. Con impresos sobre vinilo adhesivo construye Miguel Ledezma un edificio de departamentos, con todo y sus banderines de venta. Al interior se descubre un sórdido cuchitril habitado por las más negras pesadillas de Piranesi.

Cita García Canclini aquel chiste en que se afirma que México solo tiene dos opciones: una real —que la Virgen de Guadalupe baje del cielo y nos salve— y la otra imaginaria —que nos pongamos a trabajar y nos dejemos de hacer marchas—. Omite señalar, empero, lo que tiene el chiste de racismo introyectado y de ideología gobernante.

Quien al filo de la medianoche del 11 de diciembre haya subido por Cerro Gordo en Ecatepec, apurando el paso para sortear la delincuencia (no siempre uniformada), se habrá quedado suspenso ante el estallido de miles de cohetes acompañado de los jirones envolventes de un canto multitudinario, mientras por la autopista desfilaban los pobres con antorchas hacia su realidad inculcada. En Ecatepec, el pasado domingo, se quiso inscribir en un cuerpo ridículo la imagen mítica de Morelos. Dos formas de gráfica urbana: la realizada por la miseria devota y la apoteósica y conminatoria practicada, como antaño, mediante los flujos electrónicos.

Trazo urbano. Gráfica contemporánea. Museo de la Ciudad de México. Hasta marzo.