La crítica: Variaciones

Los oaxaqueños de Almadía acaban de lanzar "El arte de mentir": aforismos, reflexiones, sentencias, confesiones, aspiraciones y recuerdos provenientes de la pluma de Eusebio Ruvalcaba.
Eusebio Ruvalcaba, "El arte de mentir",  Almadía, México, 2014, 356 pp.
Eusebio Ruvalcaba, "El arte de mentir", Almadía, México, 2014, 356 pp. (Especial)

México

Fue con Un hilito de sangre, novela premiada en un certamen que llevaba el nombre del gran escritor jalisciense Agustín Yáñez, que a principios de los noventa Eusebio Ruvalcaba (1951), también de aquella región, comenzó un recorrido en el mundo de las letras mexicanas. El hecho molestó a varios. Ruvalcaba no representaba a ninguno de los grupos de poder cultural de esos tiempos. Por fortuna ahora son pocos quienes no celebran la aparición de un nuevo libro de este autor, constante y renovador, lo que sucede con notoria periodicidad. Veinticinco años después, Ruvalcaba tendrá media centena de títulos (novela, cuento, poesía, ensayo), varios de ellos reeditados y leídos asiduamente, como su ópera prima, colocada en la vertiente juvenil y agustiniana (del morelense José Agustín).

Los oaxaqueños de Almadía, sello que se caracteriza en su corta edad por la conformación de un catálogo de autores diversos en su sección ensayística (lo mismo José Vasconcelos y Sergio Pitol que Guillermo Fadanelli e Ignacio Padilla), acaban de lanzar El arte de mentir: aforismos, reflexiones, sentencias, confesiones, aspiraciones y recuerdos provenientes de la pluma (le gustan las Mont Blanc) ruvalcabiana. Un libro que se lee de principio a fin, de éste al primero; de en medio para adelante, también a la inversa; o como se le antoje a cada quien. Pero donde el orden, palabra no del todo grata al hecho creativo, linda sobre los temas del autor, y específicamente entre la relación vida y literatura: variaciones a partir del tema.

Variación, se lee en el Diccionario técnico de la música del catalán Pedrell Sabaté, "era la reproducción de un tema original cambiando de adornos y también la figuración, sin gran alteración de la idea principal expresada en el tema". Muchas variaciones se contienen en El arte de mentir, provenientes de un escritor en permanente evolución "que trabaja realidades concretas en su cabeza".

"Como aquellos alarifes que vigilaban con sus propias manos la edificación de una casa, el escritor se aplica arduamente a la consecución de la frase perfecta (...). No puede pensar en otra cosa que no sea su experiencia humana, su experiencia en el oficio y en los diccionarios. A proyectos concretos, ideas concretas", escribe el narrador.

Hijo del músico y violinista Higinio, Ruvalcaba ejecuta en este nuevo libro cientos de frases construidas en el tiempo, su tiempo y el nuestro, para devolvernos al punto de partida. Porque como advierte antisolemne ("pocas cosas tan repugnantes como un escritor adiposo de soberbia. Hermana de cuna de la vanidad"): todo escritor "ignora" lo que ha hecho, "desconoce el secreto de lo que ha hecho". "De ahí que en la vida, y en la escritura, lo importante, lo verdaderamente importante, sea el viaje".