La crítica: Treinta años después

A una historia de luces (no de sombras) que recrea con buenos oficios periodístico y de investigación Andrés Burgo en El partido (del siglo). Argentina-Inglaterra 1986, a tres décadas de la que ...
Andrés Burgo, 'El partido (del siglo).  Argentina-Inglaterra 1986', Tusquets,  México, 2016, 296 pp.
Andrés Burgo, 'El partido (del siglo). Argentina-Inglaterra 1986', Tusquets, México, 2016, 296 pp. (Especial)

Una imagen: la del futbolista argentino Lionel Messi, desconsolado ante el error y la derrota, nos recuerda como pocas las piezas con las que se conforma la vida. Aciertos y equivocaciones. Éxitos y fracasos. Pasos adelante y atrás, firmes o titubeantes, en los caminos que nos toca andar.

Otra imagen: la del esfuerzo del también argentino (Jorge Valdano) para enviarle el balón a su compañero (Diego Armando Maradona), nos traslada de inmediato a lo acontecido el 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca de la Ciudad de México (cuartos de la final del campeonato mundial que ganara la escuadra argentina), el llamado partido del siglo.

A una historia de luces (no de sombras) que recrea con buenos oficios periodístico y de investigación Andrés Burgo en El partido (del siglo). Argentina-Inglaterra 1986, a tres décadas de la que sería la mayor actuación de la selección argentina y de su actor estelar, Maradona.

El día, ni más ni menos, de los goles "de la mano de Dios" y el iniciado a más de 50 metros de la portería inglesa, gambeta tras gambeta, ambos de Maradona. (Aunque para Péter Esterházy [Sin arte] "el gesto más destacado de la historia del futbol" sea la chilena de Puskás en el 6 a 3 de Hungría contra Inglaterra, el 25 de noviembre de 53).

En su ya cuarto libro dedicado a universo del futbol, y mediante una destacada labor reporteril en fuentes hemerográficas, bibliográficas y directas, Burgo no solo registra los detalles de un hecho sino que lo reconstruye a partir de la memoria de muchos, incluidos sus lectores.

Porque como bien lo advierte Javier Cercas (autor de esa gran crónica de los años recientes, Anatomía de un instante), "anteponemos nuestros recuerdos a lo que realmente sucedió".

Exaltados los sentimientos de millones de personas que en el continente mantenían vivas las heridas causadas por la potencia inglesa en la guerra de las Malvinas, el partido de futbol de ese mediodía se tradujo en una especie de "venganza patriótica", "el triunfo del Ejército de los Andes" y "el apéndice poético de Las Malvinas".

"Yo tenía 11 años —confiesa Burgo—. Si no, me hubiera tomado un whisky".

(¿Qué me tomé yo...? ¿Usted...?)

En El partido (del siglo)... destacan las declaraciones que hiciera el mismo Maradona, momentos posteriores al encuentro, y las que nunca fueron recogidas en soporte alguno. Andarán borrándose en alguna de las libretas de los reporteros que lo entrevistaron, portada de ocho columnas repetida un día después.

"Lo siento si hemos decepcionado a personas que creyeron ver en este partido una revancha por Malvinas", confesaría el futbolista, "...pero fue con la cabeza, no tengan duda. Si hasta me quedó un chichón en la frente. Lo hice con la cabeza de Maradona pero con la Mano de Dios".

Venganza o no, esos goles —el "macho alfa de los goles y el más ilegítimo, la deificación de un futbolista en un puñado de minutos, el trasfondo de las llagas de una guerra todavía abiertas, y el contexto deportivo perfecto", el primero; "la mayor creación de un hombre con la pelota en los pies; la jugada jamás hecha por un hombre; detalle imperceptible que quiebra la historia", el segundo— ese partido y ese resultado quedaron registrados en la historia de las leyendas planetarias de los años recientes.

Treinta años después recuperada por Andrés Burgo.