La crítica de Teatro: El lado B de la materia

El creador se ha definido más como un ensayista que como un dramaturgo, pero la innegable virtualidad escénica de sus propuestas en el binomio que lo habita (escritor-director) nos lleva a otras ...
Bombardeo de estímulos.
Bombardeo de estímulos. (ESPECIAL)

México

Me temo que el creador escénico Alberto Villarreal está condenado a vivir en el filo de la polémica. Los fanáticos y detractores nunca van a faltar respecto a su teatro, que violenta las preconcepciones y hurga en posibilidades para la escena que provocan. Lo que nadie debería poner en duda es que con Villarreal estamos ante un hombre brillante que ya ha seducido con sus proposiciones artísticas a públicos extranjeros que lo solicitan y procuran. Con su trilogía Ensayo sobre la inmovilidad (2006), Ensayo sobre la melancolía (2007) y Ensayo sobre débiles (2009), Alberto consolidó una línea discursiva que le ha asegurado una posición dentro del mapa de lo más sólido de la escena mexicana.

Villarreal ha estrenado este año El lado B de la materia, en una producción de la Dirección de Teatro de la UNAM, creación que de inmediato ha dividido opiniones, pero que no puede dejar indiferente a nadie. Textualidad para el teatro que rehúsa lo dramático pero también lo narrativo es la proposición literaria de Alberto en este trabajo y en algunos anteriores. El creador se ha definido más como un ensayista que como un dramaturgo, pero la innegable virtualidad escénica de sus propuestas en el binomio que lo habita (escritor-director) nos lleva a otras conjeturas. Texto y puesta en El lado B de la materia se instauran en códigos de reciente cuño renegando de las convenciones tradicionales y, como consecuencia, genera nuevas convenciones representacionales. Un ritornelo circula a lo largo de la pieza: “Este no es un teatro para las grandes capitales culturales del mundo” (parafraseo), y la enorme paradoja es que este montaje está diseñado para gustar justamente en esas grandes capitales culturales del mundo.

Con un bombardeo de estímulos sonoros, verbales y visuales, el espectador no tiene que hacer un esfuerzo por resolver claves de creación de expectativas o reconstrucción de la trama (como podría plantear la dramaturgia contemporánea) sino que se ve retado a tratar de seguir el hilo de ideas y conceptos que devienen en cascada para ponerlas en relación con las imágenes disímiles y revulsivas que se suceden sacudiendo su conciencia.

El lado B de la materia cuenta con escenografía e iluminación del gran Alejandro Luna, vestuario y utilería de Julia Reyes, creación musical de Mauricio García de la Torre, producción de Aura Gómez y asistencia de David Jiménez. En escena: Tania Ángeles Begún, Rodolfo Blanco, Adriana Butoi, Renan Dias, Bernardo Gamboa y Mónicca Gómez. No se la puede perder.

Teatro Juan Ruiz de Alarcón, Centro Cultural Universitario, jueves y viernes 20:00; sábados, 19:00, y domingos 18:00.