La crítica: Teatro: Escena abierta/Morelia

El segundo Festival Internacional de Teatro Escena Abierta (Fitea) de Morelia, Michoacán, al fin se ha llevado a cabo.
La aportación de Cardiela a este Fitea es ampliamente reconocida por su sucesora, Selma Sánchez.
La aportación de Cardiela a este Fitea es ampliamente reconocida por su sucesora, Selma Sánchez. (Especial)

México

El segundo Festival Internacional de Teatro Escena Abierta (Fitea) de Morelia, Michoacán, al fin se ha llevado a cabo. Y digo "al fin" porque debido a los cambios políticos en la entidad hubo de posponerse en 2 ocasiones. Primero se realizaría en agosto y luego en noviembre de 2015. La entonces titular de Teatro, Cardiela Amezcua, puso en su planeación tan desbordado amor que incluso llegaron a afectar su salud las dificilísimas condiciones del cierre de la gestión anterior. Por ello no fue extraño que decidiera no continuar en el puesto a pesar de la invitación que le hiciera el nuevo titular de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), Salvador Ginori Lozano.

Para mí es muy claro que en el territorio de la cultura existen dos tipos de personas: las que se sirven y las que sirven. La vocación de Cardiela Amezcua está en el servicio a los demás y los compañeros de la escena de su entidad y aquellos del país que tuvimos contacto con ella lo podemos testimoniar.

A pesar de no continuar en la estructura de la Secum, la aportación de Cardiela a este Fitea es ampliamente reconocida por su sucesora, Selma Sánchez, que ha tomado la estafeta recientemente y ya asume con generosidad lo legado al tiempo que se propone nuevos retos. Así, el Fitea se ha podido realizar en un marco de cordialidad y riqueza escénica, al que a la presentación de obras ha sumado un coloquio que reúne a jóvenes dramaturgos del país en un intercambio de saberes acompañado de talleres, lecturas dramáticas, mesas redondas y presentaciones de libros.

La convivencia de espectáculos para el público michoacano (no solo el de Morelia sino también el de Apatzingán, Tacámbaro, Uruapan, etcétera), más la parte académica y reflexiva, ha contado con una visión muy interesante que es la de proyectar a los artistas locales a través de publicaciones y estrenos. Tal es el caso de los libros de Verónica Villicaña, Karaoke para el fin del mundo, y de Manuel Barragán, Colisiones o el incendio de las mariposas, o el estreno de Esta semana lloverán pájaros, de Hasam Díaz, bajo la dirección del experimentado Martín Acosta, que dará temporada en la Ciudad de México luego de su paso por estas tierras.

La presencia de obras de Estados Unidos, Costa Rica, Guanajuato, Guadalajara y Ciudad de México propone un mosaico interesante de lo que el teatro contemporáneo tiene que ofrecer a un público ávido que habitó en Morelia los dos teatros sede: el Ocampo y La Bodega, este último en riesgo de perderse aunque no dudamos que la Secum lo rescatará en definitiva.