La crítica: Primera FILAE Montevideo

Es paradójico que los teatreros latinoamericanos miremos más hacia Europa (sin incluir necesariamente a España) en búsqueda de referentes estéticos
Feria del Libro de las Artes Escénicas.
Feria del Libro de las Artes Escénicas. (Especial)

Es paradójico que los teatreros latinoamericanos miremos más hacia Europa (sin incluir necesariamente a España) en búsqueda de referentes estéticos, que a los muchos países y miles de colegas con los que compartimos el mismo código lingüístico. Los dramaturgos franceses, alemanes, austriacos, ingleses, belgas o de otras latitudes parecen siempre mejor opción que los de países vecinos, muchos de ellos con una tradición artística centenaria y potentes expositores contemporáneos.

Los teatristas de Iberoamérica somos grandes desconocidos entre nuestros propios países a pesar de festivales tan importantes como los de Santiago, Buenos Aires, Bogotá, Manizales, Cádiz o Guanajuato. Iniciativas como Iberescena han ayudado para la realización de intercambios creativos y coproducciones bi y trinacionales, pero al final los esfuerzos no son suficientes nunca y los recursos menos. A pesar de los nuevos soportes tecnológicos y de que la información viaja rápido y muchas cosas pueden ser vistas en tiempo real, las publicaciones impresas siguen siendo un vehículo de acercamiento cultural contundente aunque limitado.

En nuestra lengua existían tres grandes encuentros de libros, editores, autores, directores, actores, críticos, investigadores y demás interesados en las artes escénicas: el Salón del Libro Teatral de Madrid, la Feria del Libro Teatral de Buenos Aires y la Feria del Libro Teatral de la Ciudad de México, que el próximo octubre tendrá su novena edición.

José Miguel Onaindia, titular del Instituto Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay, ha organizado su primera Feria Internacional del Libro de las Artes Escénicas (Filae), que se llevó a cabo la semana pasada en Montevideo. A pesar de que buena parte del gremio teatral uruguayo no se quiso dar por enterado, me parece que fue un éxito por muchas razones.

A la reunión de libros argentinos, chilenos, mexicanos, españoles y uruguayos se sumaron encuentros entre autores, editores y periodistas para reflexionar sobre la función de la crítica en el teatro contemporáneo ante la desaparición y adelgazamiento de las secciones culturales en diarios y revistas, así como las alternativas que los medios digitales brindan. También la presentación de la edición mexicana de Dramaturgia uruguaya contemporánea fue parte del festín que reunió, gracias a la selección del académico Roger Mirza, a 11 autores extraordinarios.

Así, poco a poco comienza a vislumbrarse un circuito de ferias relativas al libro teatral, que esperamos se extienda a Colombia, Chile y algún país más para abatir, en lo posible, esa ceguera que existe entre países respecto al teatro en nuestra lengua.