La crítica: Persona, cuerpo, imagen

La obscenidad instalada en el poder es experta en mirarnos a los ojos mientras protesta que "no por una persona se puede acusar a todo un partido".
Aspecto de la obra "Mírame a los ojos".
Aspecto de la obra "Mírame a los ojos". (Cortesía Ex Teresa Arte Actual)

México

Una trinca de sucesos con fecha y lugar se corresponde con otra, conceptual. Los elementos de la primera son: la denuncia de la explotación sexual practicada por el partido que detenta el poder; una exposición de desnudos masculinos; y una intervención cultural en la que participan mujeres que viven o trabajan en una calle céntrica de esta capital. La trinca segunda es más escueta y más vasta: persona, imagen, cuerpo.

La obscenidad instalada en el poder es experta en mirarnos a los ojos mientras protesta que "no por una persona se puede acusar a todo un partido". Sabe, al zambutirse en el mar de nuestros iris, que esa "persona" pulula, medra y se multiplica en la prosecución de una rapiña elevada al arte. Prostituir a mujeres durante un foro denominado "Mujeres al poder" acusa elegancia y define el sistema: engañar y someter para despojar. Mirarnos a los ojos, faenando con las manos, es el fundamento del arte priápico.

Al jefe le gustan blancas, delgadas, de cabello largo y con la cara respingadita. Resulta difícil separar aquí las imágenes endógenas de las contrarias: toma y daca dominado por los medios hegemónicos, productores de imaginarios colectivos al servicio de la podredumbre económico-política.

En el Munal constatamos la evolución de una vertiente de esta violencia simbólica: tensión entre el desnudo canónico (masculino, por tanto) y aquel otro que por obra de un bigotito queda rebajado a hombre desvestido, objeto de deseo subversivo: "tenerlos" y no, todo a la vez.

Del Apolo de Belvedere dijo Schopenhauer que su cabeza se yergue con tanta libertad sobre los hombros que parece haberse liberado del cuerpo con sus miserias. Concepto tan falso como el opuesto. No es lo mismo el macho alfa de la piara priápica que el director de Fahrenheit 9/11. Somos el cuerpo pantomímico que animamos, que no el anatómico que arrastramos. Cabe variar nuestros hábitos sexuados.

En la calle Licenciado Verdad se presentan, comunican y articulan en el espacio público trabajadoras y vecinas que, al entender el mírame a los ojos como mira de arma letal, le dan la espalda. Si en la pocilga el trabajo se degrada, en este recinto cobra sentido. Y mientras se llame "Cultura" y no cunda, tendrá permiso.

El hombre al desnudo. Dimensiones de la masculinidad a partir de 1800. Munal. Hasta el 17 de junio. || Mírame a los ojos. Intervención cultural participativa en Ex Teresa Arte Actual coordinada por Lorena Wolffer. Hasta el 1 de junio.