La crítica: Noche de estreno

El martes pasado fue aniversario del fallecimiento de José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano, acaecido en 1827.
El teatro dentro del teatro: un juego.
El teatro dentro del teatro: un juego. (Especial)

El martes pasado fue aniversario del fallecimiento de José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano, acaecido en 1827. En tres textos periodísticos escritos de sus últimos años, el escritor emprendió una batalla tremenda para ver estrenada una obra suya que llevaba por título Las viejas y el francmasón (hoy perdida), que lo podría haber aliviado económicamente en un largo padecimiento que lo llevó a la muerte.

Las publicaciones que hizo llevan los siguientes títulos: Censura del presbítero don Manuel Sartorio a la comedia hecha por el Pensador Mexicano bajo el título de Las viejas y el fra[n]cmasón, Defensa impugnando la censura por el mismo Pensador, Las viejas y el fra[n]cmasón peleándose con Garay y Hasta en el teatro hacen daño los gachupines con mando. En el penúltimo cuenta cómo, mientras pensaba en la manera de solventar sus muchos gastos, se quedó dormido y se soñó sentado en una banca de la Alameda; muy pronto comenzaron a llegar algunas personas a preguntarle por su salud y terminó dándose cuenta de que eran los personajes de su obra, que estaban quejosos de no poder realizarse por culpa del primer actor gachupín Diego María Garay. Al final aparece el censor, que no ha permitido se represente la comedia; lo increpan y parece que ha de pasar a mayores cuando la tos despierta al Pensador Mexicano, privándolo de tan dulce sueño. Pirandelliano, diríamos los teatreros hijos del siglo XX.

El teatro dentro del teatro ha sido un juego recurrente de muchos autores. De John Cassavetes se puede ver Noche de estreno en estos días, bajo la dirección del experimentado Antonio Castro, con traducción y adaptación de él mismo y Tina French. En ella, una actriz madura enfrenta una crisis emocional que tiene que ver tanto con su quehacer profesional como con su precariedad amorosa y el hecho de envejecer. Ariane Pellicer encarna a la protagonista, pero con ciertos problemas de tono que no le dan cohesión al personaje, y algo similar pasa con Martín Altomaro; a ambos los hemos visto en mejores interpretaciones, sin duda. Arturo Ríos y Tina French resuelven a la perfección, como es habitual, y la sorpresa grata es Karina Hurtado. Algo no marcha en la puesta en escena de Tony Castro: la violencia es mentirosa, las resoluciones son previsibles y me deja un sabor a "encargo" cumplido apenas. El texto es excelente y hay que conocerlo, pero la sensación es la de asistir a un trabajo en proceso. La producción es de Cultura UdeG y se presenta en el Teatro El Galeón.