La crítica: Música: Gitanas del rock

El viernes pasado la galería Gagosian de Nueva York (www.gagosian.com) inauguró la exposición Linda McCartney and Mary McCartney: Mother Daughter.
Paul McCartney en ambiente familiar, 1988.
Paul McCartney en ambiente familiar, 1988. (Linda McCartney )

México

Ah, mujeres! Si Yoko Ono ha sabido capitalizar el hecho de haber estado casada con John Lennon, es decir, uno de los hombres más populares que Jesucristo —como dijo alguna vez, lo que casi le valió la excomunión—, Linda McCartney fue más discreta con su Paul McCartney. Cierto, se atrevió a subirse al escenario como parte del grupo Wings, aunque su desempeño en el teclado, los coros o la pandereta era accesorio. Pero no le gustaba la alharaca, al contrario de Yoko, que con su John Ono Lennon —como alguna vez se autodenominó— invariablemente robaba cámara y, en ocasiones, el micrófono, aunque el proyecto fuera de su marido.

Linda Eastman llevaba la fama en su apellido de soltera, pues fue muy buena fotógrafa, aunque hay que aclarar que, en su caso, el Eastman es una deformación de Epstein, que su padre, inmigrante ruso, había cambiado al llegar a Nueva York. La señora McCartney no tenía nada que ver con Lee Eastman, fundador de la compañía Kodak, pero su trabajo artístico fue mucho mejor que sus intentos por hacer música.

El viernes pasado la galería Gagosian de Nueva York (www.gagosian.com) inauguró la exposición Linda McCartney and Mary McCartney: Mother Daughter y no fue noticia de primera plana (lo hubiera sido si la muestra fuera de Yoko, sobre todo porque en diciembre se cumplirán 35 años del asesinato de Lennon). En un comunicado la galería dice que es la primera vez que se exhiben las fotografía de Linda y su hija, "en las que exploran el tejido conectivo de la familia, la experiencia común y un amor por el medio fotográfico".

Linda era una presencia discreta y eso se advierte en sus fotos: tienen un aura de misterio, como si el sujeto no reparara en su presencia. Sus retratos de Jimi Hendrix —a quien adoraba—, Mick Jagger, Aretha Franklin y Eric Clapton así lo atestiguan. Su hija Mary ha seguido sus pasos y presenta no solo fotografías de los músicos de su tiempo, sino también de otras temáticas. "Una sensibilidad evidente es compartida entre madre e hija en la forma en la que establecen una relación emocional con los sujetos que fotografían", indica el comunicado de la galería.

En una entrevista con Derek Blasberg para Vanity Fair, Mary explica que fue "más una niña gitana que un hija de la realeza del rock. Crecimos con comida embarrada en la cara y ropas que no nos quedaban y todo era muy loco... Esa sensación de intimidad, de observar a la gente y ese luchar por la intensidad de los personajes se volvió el motivo por el que me obsesiona la fotografía".