La crítica: Mujeres con fecha de caducidad

El universo femenino se encuentra retratado en esta primera novela de Gabriela Couturier, en donde la visión de la maternidad juega un papel fundamental.
"Esa otra orfandad". Gabriela Couturier. Cal y Arena. México, 2016.
"Esa otra orfandad". Gabriela Couturier. Cal y Arena. México, 2016. (Especial)

El universo femenino se encuentra retratado en esta primera novela de Gabriela Couturier, en donde la visión de la maternidad juega un papel fundamental. Los distintos roles que deben desempeñar las mujeres en nuestra sociedad quedan expuestos: son hijas, hermanas, profesionistas, esposas, madres, tías, abuelas; también se habla mucho del destino de la mujer/esposa/profesionista/ madre/cocinera/limpiacasa.

Son mujeres que enfrentan el temor a envejecer (acaso como una pena irreconciliable) porque saben que así no van a quererlas los hombres que forman parte de su vida; sienten que deben cumplir con exigencias corporales para aparentar la edad que dicen tener (ni una arruga o flacidez más). Como si fueran productos perecederos con fecha de caducidad, así se trata a las mujeres. Se les juzga en todo momento por acciones u omisiones, se les pasa una alta factura por sus actos.

"Una ilusión engañosa nos hace creer que somos los mismos que fuimos, porque inevitablemente seguimos sintiéndolo. [...] Lo somos muy literalmente porque lo fuimos y porque para siempre eso, esos 'yos' nuestros, siguen conviviendo en nosotros, aunque los demás ya no los vean".

Renata es una mujer de 35 años que siente que ya se le pasa el tiempo de ser madre y que cada vez le pesa más la edad. Ella es fotógrafa y, por así decirlo, ha roto un poco las expectativas que sus padres tenían en ella. Mark es la pareja de Renata que quiere tener hijos; ella teme decepcionarlo y se enfrenta una serie de procedimientos médicos que terminan por parecer una tortura.

En Esa otra orfandad lo que se discute es la infertilidad, el ir contra el tiempo para que los años no pasen y sea más complicada la concepción. Ella se siente "huérfana" al no tener hijos. Aquí empieza el viacrusis de inseminación artificial, hormonas, cansancio, malhumor y, finalmente, hartazgo. "La infertilidad, esa otra orfandad que es no poder dar la vida, se sentía ahora como una pesadilla, como una trampa tanto más estrecha cuanto más pesaba en todo lo que ya se estaba perdiendo. Eso, un hijo era lo único que se le había resistido y lo único que no dependía de ella".

La autora hurga con sutileza y precisión en las fibras que mueven al mundo de las mujeres, ya sea para tener hijos o para no ser juzgadas mal si deciden (o no pueden) concebirlos. ¿Qué es esa otra orfandad? Como refiere un epígrafe de Paz citado en el libro, "ser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos escondido en nuestro interior, más que nada como promesa o posibilidad de ser".