La crítica: Muestra nacional de teatro /y II

El tercer homenajeado con la medalla Villaurrutia fue Gerardo Moscoso, quien fue entrevistado por mi compañero Emiliano Balerini en estas páginas hace apenas unos días.
Tomar el pulso al quehacer escénico.
Tomar el pulso al quehacer escénico. (Especial)

Como mencionaba en la entrega pasada, en el marco de la 34 Muestra Nacional de Teatro en Durango se entregó la Medalla Xavier Villaurrutia a teatristas con destacada trayectoria por sus aportes a la construcción de una estética, a la docencia, a la gestión cultural o por su incidencia social. De manera brevísima hablé de Abraham Oceransky, pero en esta ocasión fueron tres los galardonados; el segundo, Raúl Zermeño, lleva 50 años de trayectoria como director de escena y formador de actores y directores. Con más de 60 puestas en escena, ha incursionado en cine y ha sido actor. Durante una época dirigió la revista Repertorio, de la Universidad Autónoma de Querétaro, dándole un nuevo impulso, y dirigió también el Centro Universitario de Teatro de la UNAM hacia mediados de la última década del siglo XX. Egresado de la Escuela de Arte Teatral de Bellas Artes, estudió cine en Lodz, Polonia, aunque su pasión lo regresó a los escenarios teatrales con montajes históricos como Las brujas de Salem, La boda, La ópera de los tres centavos, Marta la piadosa, El viaje superficial y El mercader de Venecia, entre otras. Amén de su inteligencia y rigor (que conserva intactos), es un hombre con un sentido del humor envidiable, como reafirmamos en días pasados.

El tercer homenajeado con la medalla Villaurrutia fue Gerardo Moscoso, quien fue entrevistado por mi compañero Emiliano Balerini en estas páginas hace apenas unos días. Solo agregaría que Moscoso no esperó a que los discursos oficiales actuales pusieran de moda a la cultura como un factor crucial para la reconstrucción del dañado tejido social de nuestro país. Lleva más de una década accionando y no dando discursos que no aterrizan en la práctica cotidiana. Es decir, él sí oye silbar las balas.

Como todos los años, la Muestra Nacional de Teatro ha servido para tomarle el pulso a nuestro quehacer escénico. Ciertamente hay años mejores que otros, y la presente muestra tiene montajes de los estados qué destacar, como Gritos y susurros (basado en Ingmar Bergman), a manos de Agustín Meza (Querétaro); Kikiricaja, dirigida por Ray Garduño (Baja California); Arrullos para Benjamín, dirigida por Hasam Díaz (Michoacán); Pequeño fin del mundo, dirigida por Víctor Hernández (Nuevo León); Post-Mortem, dirigida por José Ángel Soto (Durango); Viaje de tres, de Jorge Fábregas, dirigida por El Mosco Aguilar (Jalisco), y El hijo de mi padre, a cargo de Adrián Vázquez (Baja California/Veracruz). Esta última se presentará los lunes 2, 9 y 16 a las 20:30 hrs en el Foro El Bicho, Colima 268, colonia Roma, en el DF.