La crítica: Mendoza

Intentando demostrar que Shakespeare era mexicano, Juan Carrillo y Antonio Zúñiga adaptaron la obra de Macbeth a la época de la Revolución mexicana.
Obra de alta tensión.
Obra de alta tensión. (Especial)

México

Juan Carrillo y Antonio Zúñiga se empeñaron, hace cosa de un año, en demostrar que Shakespeare era mexicano, y no pasaron mayores trabajos (que no es lo mismo que dedicar pocas horas a su afán). Con tino absoluto se dieron a la idea de trasladar a Lord y Lady Macbeth a un ficticio guerrillero y su ambiciosa adelita en la Revolución mexicana de la segunda década del siglo XX. Se podría pensar que Shakespeare lo resiste todo, como han sostenido algunos estudiosos respecto al manoseo, maltrato y transformación que sus obras han ¿sufrido? prácticamente desde su muerte. Prefiero pensar que Shakespeare le pertenece a todas las culturas y perfectamente es apropiable por igual para los habitantes de la Isla de Pascua que para los vietnamitas. Más que decir que lo resiste todo, estoy convencido de que lo provoca todo; como ejemplo están creaciones personalísimas tan importantes como las de Tom Stoppard, Edward Bond, Heiner Müller o Steven Berkoff.

Con la versión Carrillo-Zúñiga a Macbeth, el espectador que no conoce la obra original (ni siquiera en película) podría pensar que se trata de una historia mexicana del todo. Bajo el título de Mendoza, la adaptación juega de manera libre empatando el episodio revolucionario mexicano con la estructura shakesperiana con un resultado muy disfrutable. Los diálogos recalan en giros lingüísticos que resuenan a Rulfo y a los escritores de la novela de la Revolución y acarician nuestros oídos gratamente.

La puesta en escena a manos del propio Carrillo juega estrictamente con una mesa y sillas metálicas de la cerveza Corona por casi únicos elementos que nos llevan a los diversos espacios, verbigracia las convenciones que le son propias al teatro. La presencia de una gallina, máscaras y botellas de cerveza complementan esta producción modestísima cuyo poderío está apoyado en el trabajo de los actores con un espléndido nivel. Marco Vidal, Mónica del Carmen, Erandeni Durán, Leonardo Zamudio, Martín Becerra, Germán Villarreal, Ulises Martínez, Alfredo Monsiváis (Roam León) y Carla Soto (Yadira Pérez) componen el elenco de esta puesta en escena de la agrupación Los Colochos Teatro. Sin duda habrá que seguirle la pista a este colectivo en el futuro.

Concebida para hacer participar al espectador (que es quien finalmente terminará por dar muerte con sus manos al tirano), Mendoza es una obra de alta tensión que nos implica a todos. Últimas tres funciones este fin de semana.

Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Reforma y Campo Marte, atrás del Auditorio Nacional. Viernes 20 horas; sábado, 19 horas, y domingo, 18 horas.