La crítica: Huesos

Ganadora del Premio Internacional de Novela Sor Juana Inés de la Cruz 2014, lo que supone criba y consentimiento previos, Huesos... nos regala una historia ubicada en los mágicos y casi desérticos ...
Vicente Alfonso, 'Huesos de San Lorenzo', Tusquets, México, 2015, 234 pp.
Vicente Alfonso, 'Huesos de San Lorenzo', Tusquets, México, 2015, 234 pp. (Especial)

Una segunda novela es siempre un apuro, tanto para autores como para lectores. Ellos quieren corresponder pródigamente a la primera, bajo el entendido de la aceptación conseguida; nosotros, acompañados de los editores, queremos descubrir algo más de lo probado. Confirmar, aunque no sea siempre el caso, la permanencia de una nueva voz en nuestro censo novelístico más personal. Una segunda novela es algo así como el reencuentro viajero, gastronómico, amoroso... Momento de confirmación en el caso de Huesos de San Lorenzo, de Vicente Alfonso (Coahuila, 1977), antes autor de Partitura para mujer muerta. Como dijera Vicente Leñero: habrá que "seguirlo, perseguirlo".

Ganadora del Premio Internacional de Novela Sor Juana Inés de la Cruz 2014, lo que supone criba y consentimiento previos, Huesos... nos regala una historia ubicada en los mágicos y casi desérticos terrenos del norte mexicano, lugar donde pobrezas y mezquindades tienen espacio abierto para reproducirse. Son esas cuestiones que tanto atraen a los narradores por allá nacidos o radicados, y que, volcadas a la geografía literaria, se nos ofrecen en tono de "simulacros armados con palabras". Realidades de interpretaciones infinitas, diría alguno de los personajes de Alfonso.

La historia, unos gemelos casi adolescentes que voces narrativas y lectores comenzamos a buscar y confundir desde la primera hasta la última línea, contiene (sí) una de las recurrencias de toda tradición literaria: las búsquedas personal y colectiva, (pero) que en Huesos... se abrillanta con la enigmática transparencia de los personajes, con sus intrínsecas complicaciones que con efectividad transmite la narración, e incorporando tópicos de suyo fidedignos, necesarios para la propia historia, aunque también para quien se la inventó y hasta para quienes nos la creemos.

(Imposible olvidar Una de dos, novela de Daniel Sada, también escritor del desierto, donde igualmente se cuenta una historia acerca de hermanos gemelos en líneas pulidas hasta el cansancio, como toda la obra del bajacaliforniano, siempre en escenarios pobres y secos. Con guion del mismo Sada, la novela se llevó al cine —Marcel Sisniega— hace unos años).

Y puesto que "una verdad a medias es la más cobarde de las mentiras", como leemos en Huesos..., novela y novelista no tienen impedimento de traslucir biografías, principios, influencias y homenajes. Psicoanálisis, Dios ("eco deformado de nuestra propia conciencia"), fe, San Agustín, Twain, Cortázar, Revueltas, Borges... "Historias que se empalman", al grado de que resulta capital volver al célebre cuento "La intrusa", además de a "las instancias del otro mundo" y los milagros, y hacer caso de lo leído en La leyenda del santo bebedor, de Joseph Roth: "En los milagros no hay nada de qué asombrarse".

Casi se me olvida: con Huesos de San Lorenzo el lector volverá a Borges. Debería.