La crítica: FIA 2014, Costa Rica

Los espectáculos de teatro en el FIA se concentraron en los teatros Nacional, Popular Mélico Salazar, de la Aduana, de la Danza y el 1887.
Intercambio artístico necesarísimo.
Intercambio artístico necesarísimo. (Especial)

México

Este domingo 13 concluirá en San José, Costa Rica, la edición 14 del Festival Internacional de Arte (FIA), que desde 1989 viene desarrollándose de manera bienal. Este año los asistentes fuimos testigos, además, de un evento de teatralidad paralelo al FIA, que fue la segunda ronda electoral en la que el pueblo costarricense apostó a la transición democrática. Las funciones y el FIA mismo no se vieron alterados por la contienda, lo cual a varios nos dejó sorprendidos, pues en México y otros países sería impensable la realización de un evento cultural de esta envergadura en medio de elecciones. Música, danza, circo, artes visuales y literatura acompañaron al teatro (con un sano porcentaje de programación para niños y jóvenes).

Los espectáculos de teatro en el FIA se concentraron en los teatros Nacional, Popular Mélico Salazar, de la Aduana, de la Danza y el 1887. Además, se habilitaron dos espacios teatrales: uno en la plazoleta detrás de la nave de ladrillo de la Aduana, que albergará el teatro infantil, y otro en el Parque Metropolitano La Sabana. Los grupos Sin Sonrisa Teatro, La bomba, Proyecto Perla y un montaje de Berta Hiriart son los que han representado a México en esta ocasión. Con más de 20 montajes teatrales que convivieron con las disciplinas ya mencionadas, Finlandia, Dinamarca, Austria, Ucrania, España, Argentina, Guatemala, Colombia, Chile, El Salvador, República Checa, Italia, México y el anfitrión fueron los países que mostraron su trabajo con propuestas que van del pequeño formato hasta el Lear de la Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica o el Teatro Tascabile di Bergamo.

De aquello que nos tocó en suerte ver (con algunas piezas poco agraciadas como la propuesta chilena Ceremonia del macho cabrío), Lähtö, de la compañía finesa WHS, y FAT, de la compañía ucraniana Beautiful Flowers, han hecho las delicias del público tico y demás participantes del FIA. Y, curiosamente, ambas propuestas se emparentan en el énfasis puesto en el virtuosismo en el teatro del cuerpo, con recursos tecnológicos y visuales increíbles el primero, y el segundo con un sano trabajo con el humor que no se vuelve pantomima sino que se toca con lo clownesco. También en ambos casos (insisto que de rigor absoluto en lo escénico-corporal-tecnológico) la ausencia de una dramaturgia (entendida como guión) termina por no redondear las propuestas.

Intenso y cálido FIA 2014, con un público generoso y un intercambio artístico necesarísimo.