La crítica: Estructuras comunicantes

Este año el estudio Anónima arquitectura, compuesto por Sindy Martínez y Érik Carranza, fue seleccionado por Casa Vecina como beneficiario de su programa de residencia cultural
Buscan “nuevas energías espaciales”.
Buscan “nuevas energías espaciales”. (Especial)

México

Este año el estudio Anónima arquitectura, compuesto por Sindy Martínez y Érik Carranza, fue seleccionado por Casa Vecina como beneficiario de su programa de residencia cultural. Ellos comparan su trabajo con la forma de trabajar del Zahorí, el geomántico, que es capaz de sacar agua de las piedras siguiendo una simple vara en forma de “Y”, por su búsqueda de “nuevas energías espaciales con las cuales se pueda conjugar la técnica mediante artefactos sencillos con la capacidad de amplificar una solución para estructurar la realidad”.

Para su instalación en el Atrio de San Francisco, a un lado de la Torre Latinoamericana, los arquitectos planearon un proceso muy interesante: partieron en busca de juegos infantiles deteriorados y en desuso, los cuales encontraron en parques públicos de las delegaciones Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc y Azcapotzalco. El segundo paso fue hacer un convenio con las autoridades para que prestaran sus estructuras de juego a cambio de que sean reparadas y les sean devueltas. Después procedieron a instalarlas en el espacio del atrio, con lo que crearon un área urbana de juegos y descanso. Al terminar la exposición en octubre, las estructuras volverán a ocupar sus lugares de origen.

Lo que es notable del proyecto es la capacidad de Anónima arquitectura de generar una investigación arquitectónico-urbana de trasfondo social vinculado con el contexto, a partir de un elemento sencillo y su potencial disposición como escultura efímera. El sistema que seleccionaron se conoce como “jungla de aros”, y consiste en pirámides de aros de metal, que recuerdan mucho a los diseños de Aldo van Eyck para La ciudad como área de juegos. Del mismo modo los arquitectos diseñaron un atractivo mobiliario para complementar los usos de la instalación.

Además de la habilidad para gestionar y realizar la obra, es importante notar que la pieza está informada por movimientos arquitectónicos precedentes, como el metabolismo japonés. La instalación recuerda algunas formas de los edificios construidos por Kisho Kurokawa durante los años setenta del siglo XX. Dicha forma metabolista ha sido recuperada en distintas ocasiones; la más reciente fue en 2013, cuando el arquitecto japonés Sou Fujimoto la utilizó en la construcción del pabellón para la galería Serpentine, que se instala cada verano en Londres. Quizá no sea casual que en aquella ocasión también fue utilizada como área lúdica y de descanso.

Estas analogías formales no restan para nada el mérito del grupo Anónima arquitectura respecto al acierto de su presente proyecto; al contrario, muestran que, además de ser un grupo creativo, también están al corriente de las tendencias actuales e históricas de la arquitectura.