La crítica: Espacios: Interior espiritual

Su obra se relaciona estrechamente con la arquitectura, principalmente porque sus piezas escultóricas cuentan siempre con espacios interiores. 
En las obras de Yázpik se eliminan las fronteras entre el interior y el exterior, e incluso en algunos casos ambas condiciones se revierten.
En las obras de Yázpik se eliminan las fronteras entre el interior y el exterior, e incluso en algunos casos ambas condiciones se revierten. (Especial)

México

El pasado 20 de febrero abrió sus puertas al público una exposición muy interesante de escultura, grabado y pintura de Jorge Yázpik, en la galería del Seminario de Cultura Mexicana, ubicado en la avenida Mazaryk, en Polanco. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 14 de mayo, se compone de una centena de obras de distintos períodos del prolífico artista mexicano, quien ha utilizado los más variados materiales, como mármol, obsidiana, piedra volcánica, concreto, oro, acero, bronce, caoba, ceiba y muchos más.

Su obra se relaciona estrechamente con la arquitectura, principalmente porque sus piezas escultóricas cuentan siempre con espacios interiores. Sin duda, nos recuerda las Lecciones sobre la estética, de Georg Hegel, y su definición mínima de arquitectura como el arte de la externalidad, en la cual el filósofo alemán afirma que "en la escultura el interior espiritual solo puede insinuarse", mientras que "en la arquitectura, (ese interior espiritual) habita en la forma sensible y en su material exterior, de modo que ambas dimensiones se acuñan la una en la otra sin predominar ninguna".

En las obras de Yázpik se eliminan las fronteras entre el interior y el exterior, e incluso en algunos casos ambas condiciones se revierten, como en una botella de Klein. El artista decide en ocasiones no trabajar la cara exterior de la piedra y dejarla en bruto, mientras que los interiores de sus obras los realiza con superficies cortadas con precisión geométrica y con acabados pulidos.

Quizá por las razones anteriores las esculturas de Yázpik resultan muy atractivas para los arquitectos. Una de sus exposiciones más importantes se llevó a cabo en 2005 en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. En una entrevista con José Gordon titulada "La música de las piedras", Yázpik habla de su interés por el espacio en su forma pura y abstracta, y dice que desde su infancia jugaba a acostarse en el suelo y ver el techo totalmente vacío, para ver el espacio "de una manera abstracta, voltear la casa, voltear el espacio e imaginarse flotando sobre él, ahí se encuentra el espacio puro".

La obra de Yázpik es de considerable corporeidad, pero siempre trabaja alrededor del vacío; podríamos afirmar que la forma de sus esculturas no habita solo en el material del que están hechas, sino en el vacío que contienen. Concebida de este modo, la escultura de Yázpik es la materialización de la "paradoja de la jarra", concepto filosófico de Martin Heidegger, en el que una jarra se define por el vacío que acoge y no por la forma ni por el material que la compone.