La crítica: Echársela a la brava

Multidimensionalidad simultánea. A la hora de “poner discurso” a su exposición inaugural, acude la curaduría a la física cuántica.
Panteón San Isidro, Azcapotzalco, D.F.
Panteón San Isidro, Azcapotzalco, D.F. (Luz María Carmona)

México

Voces de altura. Esa caligrafía azul que grita en silencio, estriando el inframundo, violencia gestual perfecta, mil Shivas danzantes, acompañados del rugido del tren (Michel de Certeau). Llega el tren, engalanada selva de prodigios, letras y números que nos estallan en la cara, trenzados, anudados, plata metálica, bomba de rojo cereza, verde neón (Don DeLillo). Letras grandes como animales, ágiles como víboras, y todo al calor de una noche de invierno, congeladas las manos, el corazón hirviendo de miedo (Norman Mailer). Transgrediendo el “Prohibido el paso”, todo se vive en alta definición. Intensidad gráfica.

Voces de la autoridad, temerosa de lo que supone una ciudadanía autónoma, un procomún de la imagen: “El vandalismo se expresa en el graffiti... se analizan las medidas jurídicas... pintan por baja autoestima o por imitación”. Ni el más comprensivo consigue superar la condescendencia: “No son jóvenes que se dediquen a robar; hay muchos que son excelentes estudiantes”. ¿Y si nada más fueran excelentes artistas, atentos a las texturas, a las superficies, sensibles a sus posibilidades estéticas? El arte de la calle se estudia con pasión.

Otra plaza barrida de disidencias. La administración “recupera espacios”, mientras el mercantilismo desactiva una modalidad peligrosa: la economía del don. Si el arte callejero llegase a morir, no sería por las hipótesis jamás comprobadas de Giuliani Partners, sino por el manoseo corruptor del mercado. Y cuando, para tapar su opacidad, monta el Distrito Federal el concurso “Graffiteando por la transparencia”, pues ¿ya para qué?

Arte valorado hoy por el derecho de propiedad, a la vez que delito contra la propiedad... Tan pronto como algún ayuntamiento le pone protección de vidrio a un esténcil de Banksy, acude el gremio a borrar la pieza con pintura de plata: “Bansky eztubo akí”. ¡Por una ciudad que sea algo más que una rejilla de bienes raíces impuesta a nuestro convivir!

Multidimensionalidad simultánea. A la hora de “poner discurso” a su exposición inaugural, acude la curaduría a la física cuántica. Le sale sobrando la erudición, pues en su propio entorno coexisten en un mismo espacio la ciudad legislada y la ciudad informal. A la primera pertenece el texto “Looks Conceptual”, obra dirigida al mundillo del arte. Obra cotizada. Guiño entre iniciados.

En la calle puede leerse un graffiti que reza: “Próximamente en museos y galerías”. Regalo efímero al ciudadano asqueado.