La crítica: Crítica y sarcasmo

Carlos Martínez Assad, Los héroes no le  temen al ridículo, UNAM, México, 2013, 84 pp.
Carlos Martínez Assad, Los héroes no le temen al ridículo, UNAM, México, 2013, 84 pp.

México

Mirar con desenfado la historia no es una actividad que se aplauda. Menos en los tiempos de la restauración de los ancianos regímenes. Los victoriosos, lo recordó en varias ocasiones Carlos Monsiváis, les encargan a los perdedores su redacción. Por eso la historia impresa debe mirarse con ciertos recelos. No sucede así con los textos estrictamente literarios, cuya gestación proviene de otros intereses, aunque a su vez basados en los episodios del quehacer de los colectivos de las naciones. En la llamada literatura histórica, y específicamente en la novela, cabe todo. Y si ese todo proviene de una pluma como la de Jorge Ibargüengoitia (1928-1983), la verosimilitud, que no la verdad, está garantizada. Súmesele a ello un estilo lúdico: la fórmula perfecta para leernos como país.

Carlos Martínez Asaad (Jalisco, 1946), entrega en Los héroes no le temen al ridículo un sucinto pero demostrativo ensayo sobre la obra del guanajuatense, específicamente su etapa novelística sostenida en Los relámpagos de agosto y Maten al león. Es curioso, pero desde su perspectiva de especialista en temas históricos, el autor señala certero la esencia de la obra literaria de Ibargüengoitia, además de ubicarla en el apartado correspondiente de nuestras letras del siglo veinte. Apoyado en el humor y la ironía, el guanajuatense habría de prolongar la llamada novela de la Revolución Mexicana.

Con Los relámpagos de agosto, escribe en este nuevo libro el recientemente merecedor del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013, Ibargüengoitia logra “la más aguda crítica a las deidades de la Revolución, una novela brillante, con un tono satírico y un humor irreverente contra la historia oficial, capaz de quitarle a la gesta revolucionaria su tomo trágico y solemne”. También vista como la “primera novela grotesca y divertida” de la literatura mexicana, Los relámpagos… recupera personajes y acciones no muy lejanas en el tiempo, y todavía colocadas en el más alto pedestal por la formalidad del régimen.

Los héroes no le temen al ridículo resulta una muy buena invitación para acercarse a la obra del guanajuatense, en este año que se cumplen tres décadas de su muerte. Pero no sólo a los títulos referidos sino a otros de distinta huella: Estas ruinas que ves, Las muertas, Dos crímenes y Los pasos de López (donde aborda el tema de la Independencia), como también a su inicial obra teatral (El atentado y La conspiración vendida). Un cosmos narrativo no del todo estimado en nuestros días —lamentable e injustamente— colmado de crítica y sarcasmo. Algo que siempre nos viene bien a todos.