La crítica: Contingencia o cultura

Suprema felicidad es el nombre de la exposición de obras artísticas que tratan de explicar un poco aquello que llamamos felicidad.
Katnira Bello, Donde el bosque murmura mi nombre, 2013.
Katnira Bello, Donde el bosque murmura mi nombre, 2013. (Cortesía de Katnira Bello)

México

Demandada por todos, por ninguno comprendida, la felicidad se aborda con rabia o con ironía, pero siempre al soslayo.

La rabia nos viene impuesta por esta cleptocracia que, al sembrar entre la miseria el deseo de lo inalcanzable, sigue condenándonos a una imparable delincuencia aspiracional. La dominación geopolítica y el nuevo apartheid se reflejan en la obra de Eder Castillo: indignidad de la “vida digna”; en la de Chantal Peñalosa: eterna espera al filo de la promesa transfronteriza; en la de Jason Mena: estrategia de avestruz de los Estados más fuertes (todos fallidos).

La asepsia necesaria ilustrada por Víctor Sánchez Villarreal consiste en el despliegue mural de artículos de limpieza convertidos en sombríos fetiches cuya maniática nitidez gravita entre el casi objeto y la apenas imagen. Cepillo de excusado, aspiradora, detergente son otros tantos amuletos dirigidos contra la homóloga copresencia de la calavera.

Carga Emilio Chapela contra los cálculos felicíficos y los balances hedónicos de la tecnocracia. Inclinando oportunamente la mesa de billar sistémica, correrán sus elementos (¡quién lo pensara!) a reunirse en el punto más bajo, pero en esta Planilandia ni encuestadores ni encuestados conocen la tercera dimensión.

Irónico repaso al futuro nos ofrece Terence Gower. Datos fidedignos sobre algunas utopías, a cuál más inane, ensayadas por la cultura de masas de los años 60 y 70 son presentados en forma de documental cincuentero por un afable Walt Disney macartista.

Tras las devastaciones al acrílico, armadas en forma de laberinto por Sebastián Romo, se agazapa el artículo 27 y los logotipos de la felicidad corporativa. Espejo moral de la degradación ambiental lo constituye una fotografía en gran formato de los juicios de Nuremberg. “Precedente peligroso” señala ya en 1945 el jefe del contraespionaje británico. En México, ni la burla perdonan.

Aunque naturaleza lo es todo —mujer, montaña, justicia, río, hombre, mito, bosque, filosofía— subsiste un reino, ya mutilado pero aún discernible, cuya plenitud contingente no es cuestión de estilo. Constituye el único refugio que tenemos contra la cultura. Cargar con la propia vida desvencijada y solo detenerse cuando se dé la azarosa conjunción de cansancio y belleza es emblema de felicidad. Para ser felices, sobramos nosotros, claro, a menos que nos dejemos desmoronar entre las piedras del río.

…………………………………………………………………………………………

Suprema felicidad. Caso del Lago. Sala 5. Hasta el 27 de abril de 2014.