La crítica: Contemporáneos

Las colaboraciones, publicadas entre 1919 y 1935, dan cuenta de la riqueza literaria del colectivo, diversa en géneros, y de la vehemencia con la que sus autores se erigieron como entidades ...
Cuesta, Novo, Torres Bodet, Villaurrutia, 'Los Contemporáneos en El Universal', FCE, México, 2018, 488 pp.
Cuesta, Novo, Torres Bodet, Villaurrutia, 'Los Contemporáneos en El Universal', FCE, México, 2018, 488 pp. (Especial)

Un conjunto de textos pertenecientes a Jorge Cuesta, Salvador Novo, Jaime Torres Bodet y Xavier Villaurrutia, cuatro de los intelectuales y artistas que en la primera mitad del siglo XX mexicano concretaron una manera distinta de hacer arte se recupera en el volumen Los Contemporáneos en El Universal (al tiempo que en el Palacio de Bellas Artes una amplia muestra recorre los caminos de este colectivo bien llamado así).

Las colaboraciones, publicadas entre 1919 y 1935, dan cuenta de la riqueza literaria del colectivo, diversa en géneros, y de la vehemencia con la que sus autores se erigieron como entidades críticas en un México apenas saliente de la convulsión revolucionaria. En el país de los nacionalismos, las vanguardias y los versus. Y por supuesto de la publicación propia, de efímera vida, en la que también participaron los hermanos Gorostiza (José y Celestino), Gilberto Owen, Bernardo Ortiz de Montellano, Samuel Ramos, Carlos Pellicer y Enrique González Rojo.

En el encuentro con estos textos, el lector reconocerá lo que Vicente Quirarte advierte en la introducción del libro: la exposición de las pasiones más altas. Pasiones de juventud, ciertamente, no en todos los casos prolongadas cabalmente, aun cuando prefiguren la solidez y la trascendencia de obras sustanciales en la cultura contemporánea.

Villaurrutia: "Su teórico más completo"; Cuesta: "El mayor polemista de su momento"; Torres Bodet: "El hombre con servicio público"; Novo: "El que con más honestidad supo mantener el equilibrio wildeano entre el genio de la vida y el talento de la obra".

Contemporáneos, nunca mejor identificados, puesto que "aceptaron ir en contra de la corriente, en lugar de incorporarse a la monótona rueda de la fortuna de un arte repetitivo, nacionalista en la superficie; retrógrado en sus profundidades", define el propio Quirarte. Contemporáneos "por elección y fatalidad".

Libro de pasiones, dijimos. Como la de Cuesta en contra del "régimen revolucionario" de Tomás Garrido Canabal en Tabasco y a favor de su opositor Rodulfo Brito Foucher, "héroe nacional".

O como las que por la gran ciudad, desde esos años tempranos, empezaría a consagrar Novo.

"¡Sol de domingo! —escribe el 3 de julio de 1924— Todos fuimos ayer a la peluquería. Ahora leemos en la cama las secciones cómicas. ¡Ah, cuando éramos niños! ¡Los sobrinos del capitán Tiburón! ¿Por qué, como ellos, no nos quedamos de ese tamaño? El Museo de las Letras. Esta página arrojadiza y acuciosa es siempre solidaria de vehementes sospechas expresivas. Todas las muchachas han estrenado torsos y pescuezos. Ahora abren las sombrillas y van a la alameda de Santa María o al Parque Orizaba. ¡Ah, la vida es buena y parece que no se ha muerto aún López Velarde!".

Imposible no distinguir su definición de las paletas heladas, "además de colores". "Agua ensartada, color puro, que no han encontrado los científicos en sus metafísicas".

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(Los Contemporáneos y su tiempo, compuesta por cientos de fotografías, primeras ediciones, ejemplares de revistas, grabados, dibujos y pinturas, se exhibe en las salas Nacional, Diego Rivera e Internacional del Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 4 de septiembre).