La crítica: Cinema visionario

El público los conoce bien. Conoce sus caras, sus cuerpos, sus ojos, sus gracias, sus deformidades. Conoce a cada uno de estos actores, tan antiguos, siempre cambiantes. Son los actores de sombra.
Wayang kulit: teatro de sombras.
Wayang kulit: teatro de sombras. (Luz María Carmona)

México

El público los conoce bien. Conoce sus caras, sus cuerpos, sus ojos, sus gracias, sus deformidades. Conoce a cada uno de estos actores, tan antiguos, siempre cambiantes. Son los actores de sombra.

Pero son las sombras fragmentos de algo más vasto, jirones de las tinieblas que envuelven el pálido rectángulo de luz donde ellas vuelan, chocan, se quedan quietas. Son parte de la noche del trópico, surgidas de una oscuridad olorosa a incienso y a rosas, a tierra, gasolina y carbón; son formas desprendidas del aire cálido donde se oyen niños y pájaros, perros y lagartijas, motocicletas.

Cobran las sombras vida al fulgor de una lámpara de aceite de palma suspendida detrás de la pantalla de algodón tensado, de manera que aun cuando las marionetas se quedan inmóviles, siguen las sombras bullendo.

Centrada en la parte superior de la ancha pantalla está siempre visible la llama, mecida por los vientos, viva imagen en negativo de las mismas sombras con las que baila.

En la parábola de Platón, son las sombras metáfora del engaño. Confunden los prisioneros el eco de su propia voz con la voz de las sombras falaces. Pero para el wayang kulit son las sombras, al contrario, avatares de lo real. No ocultan, sino que marcan la presencia de la verdad, más reales que las marionetas que las proyectan. Dan imagen a los dioses y forma a los muertos.

Lo que vemos en esta exposición es apenas parte de lo que veríamos si ocupáramos el lado de la pantalla donde teje su magia el titiritero: bellas figuras de pergamino calado, refinamiento de los dioses, desparpajo de los bufones. Vemos el cuerpo de colores; falta el alma de sombra. Vemos el desgaste de los años; falta la sombra sin edad.

Las marionetas nos regalan dos ángulos de vista simultáneos: de frente y de perfil. Y así como las vemos aquí tan nítidas, así, en la pantalla, evolucionan como peces en un estanque, mudando de escala, de contornos, de superposición.

No obstante los pruritos patrimonialistas de la hipocresía, son también estas sombras transformación incesante y lucha sin tregua. Si el imperio las aprovecha para difundir su Guerra de las galaxias, son para los despojados aliadas suyas en la denuncia de la barbarie.

Fuente principal de esta nota: Puppet: An Essay on Uncanny Life, de Kenneth Gross. Consúltese también el video Wayang Kulit Gugurnya Bimanyu, a disposición en Internet.

 

Títeres de Asia. La magia de las sombras. Museo Nacional de las Culturas. Hasta el 27 de julio.