La crítica: Cartografía de Macondo

En 1971, Mario Vargas Llosa publicó "Historia de un deicidio", un ensayo (en realidad su tesis doctoral) sobre la vida y obra de García Márquez, 
García Márquez. Historia de un deicidio. Mario Vargas Llosa. Monte Ávila/Barral. Caracas, Venezuela, 1971.
García Márquez. Historia de un deicidio. Mario Vargas Llosa. Monte Ávila/Barral. Caracas, Venezuela, 1971. (Especial)

México

Con la partida de Gabriel García Márquez surgirán nuevas reediciones, antologías, uno que otro inédito y, claro está, más estudios sobre su obra. No obstante, en el recuento elaborado por la crítica literaria se suele omitir una rareza, un lúcido acercamiento que trazó las coordenadas y la cartografía general en la narrativa del novelista colombiano.

En 1971, Mario Vargas Llosa publicó Historia de un deicidio, un ensayo (en realidad su tesis doctoral) sobre la vida y obra de García Márquez, desde los primeros relatos hasta Cien años de soledad. Por el distanciamiento que tuvieron, en su momento Vargas Llosa solicitó que no se reeditara, motivo por el cual se convirtió en toda una hazaña desempolvarlo. Al libro le ocurrió algo curioso: de la realidad pasó a la ficción, pues varios dudaban ya de su existencia.

Vargas Llosa no solo traza la ruta necesaria para adentrarse en Macondo sino que se documenta lo mejor posible para revisitar la obra de García Márquez y relacionar la compleja realidad social que, en los años cincuenta, se vivía en Colombia. Recupera la infancia del escritor y la historia de su familia. Figuran sus abuelos, personajes centrales tanto en sus relatos como en la vida real. Lo que planteó Vargas Llosa hace más de 40 años es lo que muchos hoy conocen: García Márquez tomó aquello que le contaba su abuela o que realmente ocurría en Aracataca, y lo transformó en literatura.

"El mundo verbal de García Márquez tiene un dinamismo interno que lo renueva de ficción a ficción; sólo algunos elementos de la realidad ficticia son invariables; los otros, la mayoría, mudan constantemente. Entre los estáticos figura el ambiente físico. [...] Sus rasgos son breves pero inconfundibles y corresponden, matemáticamente, a un poblado tropical como Aracataca: la Plaza siempre está erizada de almendros, en los techos se pasean aves zancudas, los alcaravanes, cuyos graznidos dan la hora según una creencia popular. El aire está contaminado de un polvo ceniciento que empaña levemente la visión de las cosas. [...] Según García Márquez, el impulso inicial de Cien años de soledad fue una idea fija: el recuerdo de don Nicolás (su abuelo), llevándolo de la mano por la calle a ver el circo que se convierte en la imagen de Aureliano Buendía, niño, yendo de la mano de su padre a conocer el hielo", describe Mario Vargas Llosa.

Aunque este ensayo pionero forma parte del proyecto de obra completa de Vargas Llosa que se publica en España bajo el sello de Galaxia Gutenberg, desde 1971 no se ha vuelto a editar de forma autónoma. Quizá ahora pueda volver a circular.