La crítica: CULTURA EN EL DF /Y II

“Uno de los problemas centrales del quehacer teatral artístico de la Ciudad de México es la falta de espacios."
Eduardo Vázquez Martín.
Eduardo Vázquez Martín. (Pedro Valtierra)

México

El 13 de junio de 2012 —mencionaba en la entrega anterior— hubo un foro sobre cultura con el entonces candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. Se me pidió exponer algunos problemas fundamentales de las artes escénicas, que vienen a colación aquí por la reciente designación de Eduardo Vázquez al frente de la Secretaría de Cultura en relevo de Lucía García Noriega. Por supuesto, intentaba con mis palabras convencer a Mancera de que el teatro “Es el arte (…) más social y constructor de milagros transformadores de comunidades”, y de que “Es un instrumento de altísima efectividad para la reconstrucción del tejido social.” Frases que han hecho suyas políticos como moneda de uso hasta desgastarlas a fuerza de pronunciarlas sin actos que las respalden.

Mencionaba entonces que “uno de los problemas centrales del quehacer teatral artístico de la Ciudad de México es la falta de espacios. Los teatros pertenecientes al Sistema de Teatros del GDF, al INBA, a Conaculta y a las universidades públicas son insuficientes para atender la demanda de públicos y artistas. (Y) Por otra parte, existe una concentración absurda de teatros en solo dos delegaciones: Coyoacán y
Cuauhtémoc. ¿Sabía usted que en Iztapalapa, si incluimos Tláhuac, Iztacalco, Chalco, Texcoco y Neza, existen cuatro y medio millones de personas que no cuentan con servicios culturales? Es la población de todo el Uruguay. ¿Se da cuenta? Y salvo el Faro de Oriente y algún foro más, dicha zona de la ciudad no cuenta con infraestructura cultural.”

Y lo conminaba: “Cambiemos el rostro de nuestra ciudad, como lo hicieron en Bogotá y en Buenos Aires, con la proliferación de pequeños espacios escénicos. Queremos teatros de bolsillo para toda la ciudad. Teatros de barrio que reconstruyan el tejido social. Las experiencias ciudadanas de teatros independientes como El Milagro, el Círculo Teatral, el Foro Shakespeare y, entre otros pocos, Marionetas de la Esquina (próximo a abrir) son ejemplos de tenacidad y también de propuestas artísticas que tienen mucho qué decir a nuestros conciudadanos. Queremos teatros de bolsillo para toda la ciudad, de 100, 150 o 200 butacas; que no persigan el lucro sino la noción de convivio. Y para ello se requiere cambiar los reglamentos, los cuales hoy hacen que sea más fácil abrir un antro que un teatro en esta ciudad. También se requiere de estímulos fiscales para los foros independientes, y que la Secretaría de Cultura haga el acompañamiento, en metálico, de los proyectos artísticos ciudadanos.”