“Hay una crisis del modelo de autoridad”: Jorge Volpi

El escritor mexicano habla de su más reciente libro, Memorial del engaño, una mirada a las cúpulas y sus mecanismos de poder.

Ciudad de México

La ópera bufa surgió en el siglo XVII para contrarrestar las historias sin sentido del humor. La ópera nació como una necesidad frente al aburrimiento de las puestas en escena del barroco; digamos que fue un reclamo a las costumbres. Este género musical y escénico tiene una relación directa con Memorial del engaño, la nueva novela del escritor Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968), cuya estructura es la de una ópera contemporánea sobre la insolencia y las mentiras. “El personaje principal, un supuesto genio financiero, es operístico —dice Volpi—. Es cínico, dramático, obsesivo; la estructura está marcada por él”. Una de las tantas particularidades del protagonista es que lleva el nombre de su orquestador, es una especie de álter ego, homónimo.


¿Por qué utilizar un “álter ego” en esta novela?

Memorial del engaño es una especie de catálogo de engaños múltiples. Los engaños que llevan a la crisis financiera del 2008, los engaños que llevan a cabo numerosos personajes como el narrador. El catálogo abarca, también, la serie de engaños que dan lugar al nacimiento del sistema capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, los engaños de un grupo de economistas que al mismo tiempo eran acusados de ser espías soviéticos y, finalmente, es un catálogo de engaños sobre la propia vida familiar del personaje, del narrador, engaños entre padres e hijos, sobre todo, pero también entre hermanos y parejas, y en esa enorme cantidad de engaños —y al mismo tiempo, como todos hemos sido engañados por esta crisis financiera— pues un engaño más, es, probablemente, el propio narrador del libro.


La novela está estructurada como libreto de ópera.

El narrador está contando su autobiografía, son sus memorias. Es un villano. Es un personaje deleznable pero tiene, como todos, lados frágiles: uno de ellos es la orfandad, otro es que siempre quiso ser músico y no tuvo el talento para serlo, de tal manera que lo único que logra es convertirse en un mecenas de la música clásica y de la ópera. Entonces, al contar esta historia, lo hace utilizando estos recursos musicales. Sí, yo también soy melómano.


¿Por qué abordar la crisis financiera? ¿Por qué “fechar” esta novela?

La idea del libro se me ocurrió poco después del 2008. Empecé a imaginar la novela conforme ocurrían las cosas. Luego estuve fuera de México varios años, estuve en España, donde me tocó vivir los resultados de esta crisis, luego en Estados Unidos, en Princeton, donde daba clases, y en estos lugares la escribí y viví de cerca las consecuencias. No quería escribir una novela histórica, quería una historia sobre lo que sucedía de manera inmediata. El narrador cuenta el relato desde dentro, la historia de la burbuja, de la desregulación, de la crisis financiera de 2008, pero en la búsqueda del padre, aborda a la generación anterior y ahí surge una novela que también se vuelve histórica.


¿Por qué abordar los temas económicos?

Me interesó el tema de la crisis porque miles de personas fueron afectadas por las decisiones económicas que fueron, sobre todo, decisiones ideológicas y no técnicas. La importancia del tema radica en el daño que se les hizo a millones de personas. Era interesante rastrear qué había detrás de estas decisiones; verlo en una novela, desde un narrador que nos permita mirar a esa generación que participa en el desmantelamiento de la regulación estatal para reflexionar sobre la idea de que el Estado es el problema y no la solución y por eso hay que reducirlo al mínimo.


El engaño no es único el móvil de esta crisis que reflejas en tu libro.

El narrador lo dice bien: no aprendemos nada, estamos acostumbrados a que la gente quiera exprimir cada burbuja, hacerse rico lo más posible, y luego esperar a que termine, a que se pare la música: en ese momento se desencadena la crisis.


¿Qué tanto te ha importado la crítica en tu trayectoria?

La crítica puede ser siempre interesante, pero al mismo tiempo creo que uno debe escuchar o leer las críticas hechas de buena fe, buenas o malas y, a partir de ahí, uno no puede más que continuar haciendo su trabajo de la forma más coherente, independientemente de qué opinen los demás.


¿Qué opinión tienes de la crítica literaria en México?

La crítica literaria siempre se puede dividir en dos. Una es la académica, pues existe, funciona, tiene su propio modo de existencia, está sobre todo anclada en las universidades y no tiene muchas salidas fuera de ahí. La otra crítica, la que consideramos como crítica fundamental por mucho tiempo, que se lleva a cabo en los periódicos para el público general, esa vivió en México momentos muy brillantes, en algunas épocas donde hubo grandes suplementos literarios, revistas, y ahora, por múltiples razones, esa crítica se ha ido desvaneciendo para volverse casi irrelevante. Son muchos fenómenos a la vez. Por un lado, tiene que ver con la crisis de la industria, de la prensa, que ha hecho desaparecer los suplementos literarios en casi todos los periódicos. Ha habido casos donde han resucitado, pero hay muchos menos de los que hubo en un gran momento en la historia de la crítica literaria. En segundo lugar, hay una crisis del modelo de autoridad. La idea de que hay un crítico o unos cuantos críticos a los que realmente debemos hacerles caso, que existió en algún momento, también se ha desvanecido, quizá porque se ha democratizado. Ya no existe esa figura de autoridad que muchos echan de menos, y que muchos tampoco echamos de menos, la idea de que alguien diera una opinión y, a partir de ello, el libro fuera leído o no leído por el peso de esa opinión. Frente a eso, lo que tenemos ahora, sigue habiendo algunas revistas o suplementos que son ciertamente interesantes, pero que ya no tienen en ninguna medida el peso que tuvieron en otras épocas. Ahora, la opinión frente a la crítica es en redes sociales: blogs, Twitter, Facebook, ahí hay otro sistema de legitimación, de ciertos libros, mucho más que lo que pasa realmente en las revistas o suplementos literarios.