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Martes , 25.09.2018 / 10:28 Hoy

Creatividad mexicana en el Altar de Dolores

La ofrenda es una tradición del siglo XVII y recrea el sufrimiento de la Virgen ante la crucifixión de Jesús.

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El Altar de Dolores, una tradición católica que expresa el sufrimiento de la Virgen tras la crucifixión de Cristo, es una herencia cultural que aún mantiene viva el Museo de El Carmen, del INAH, indica su director, el restaurador Alfredo Marín Gutiérrez.

Para montar el Altar de Dolores, tradición que data del siglo XVII, este museo solicitó, como cada año, la imagen de bulto de la Dolorosa que pertenece al templo de El Carmen, para exhibirla a partir del Viernes Santo y hasta el 3 de abril.

“Tenemos una excelente relación con el templo de El Carmen, que cada año nos presta la Virgen, gracias a que había una persona, Carmelita Mendoza —quien ya falleció—, pero ella siempre nos ayudaba a solicitar la imagen”, comenta Marín Gutiérrez a MILENIO.

Por eso, explica el director del recinto, al centro de la representación del altar se ubica la Dolorosa, una invaluable pieza de una excelente manufactura del siglo XVIII, elaborada en madera.

“La Virgen es la pieza central y está acompañada por unas lágrimas maravillosas elaboradas por artesanos mexicanos expertos en vidrio soplado, que nos recuerdan las lágrimas que derrama la Virgen por su hijo, que va a morir el Viernes Santo”, añade el director del recinto.

Refiere que otro de los elementos característicos de esta tradición son las candelas, que durante los siglos XVII y XVIII se ponían en enorme cantidad para iluminar los altares, por lo cual también llegaron a recibir el nombre de “incendios”.

De igual forma se colocan las famosas figuritas de borreguitos y venados, a las que se les ponen semillas de chía con la intención de que germinen, así como naranjas agrias y toronjas a las que se les encajan banderitas doradas.

Según la simbología cristiana, estos germinados representan la Eucaristía instituida por Jesús en la Última Cena y el nacimiento de la fe al pie del Monte del Calvario. Las aguas teñidas de colores recuerdan las lágrimas derramadas por María durante la pasión de su hijo; la imagen
de la virgen es rodeada con flores blancas o moradas para darle más colorido y luminosidad.

“La representación del Altar de Dolores es un trabajo que todo el personal hace en equipo. Puedo decir que, afortunadamente, hay todavía algunos lugares aquí, en San Ángel, como la Casa del Risco, que lo siguen poniendo Es una tradición que se está perdiendo, pero que rescata el Museo de El Carmen.

“Aunque año con año el altar aparece más desdibujado dentro de las costumbres de cuaresma, en el Museo de El Carmen conservamos esta tradición cultural y religiosa porque muchas personas desconocen de qué se trata, y quien nos visita, la mayoría de las veces se va con la inquietud y con las ganas de poner un Altar en honor a la Dolorosa”.

Ingenio para el dolor

La colocación del Altar de Dolores se lleva a cabo ocho días antes del Viernes Santo, con la idea de consolar a la Virgen por la muerte de su hijo, Jesús, y por los dolores que padecía desde su nacimiento.

“Con ingenio y creatividad los mexicanos ofrecen a la Virgen un altar con presentes para distraerla y atenuar su pena. La Dolorosa es presentada con sus atributos, que son un corazón con uno o siete puñales, y los signos de la pasión, como la corona de espinas, los clavos, el martillo, la escalera, la bolsa con 30 monedas y los dados con los que unos soldados se jugaron la túnica de Cristo”.

El restaurador comenta que sobre el piso se coloca una alfombra, indudablemente de origen prehispánico, hecha con aserrín de colores, arena, semillas y pétalos de flores secas formando dibujos con símbolos pasionarios.

Durante esta época de Cuaresma, en este espléndido espacio —que, antes de ser museo, en el siglo XVIII fue el convento de los Carmelitas Descalzos, y que llegó a ser de los lugares de religioosos más importantes del México virreinal, donde habitaron los frailes y posteriormente las monjas carmelitas— los fines de semana se ofrecerán actividades para niños a las 12:00 y 13:00.

El recinto cultural, detalla, preserva la espectacular capilla doméstica, así como dos patios: el de los Estudiantes y el del Acueducto o de los Arcos.

El Museo de El Carmen se localiza en avenida Revolución 4 y 6, colonia San Ángel. El horario de visita es de martes a domingo de 10:00 a 17:00. El costo de la entrada es de 55 pesos, y el domingo es gratuita.

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