La creatividad matemática

Martin Scorsese, David Fincher, Wes Anderson y otras luminarias del cine contemporáneo aludían de manera constante a la precisión matemática del método de Hitchcock.
Truffaut y Hitchcock.
Truffaut y Hitchcock. (Philippe Halsman/EFE)

México

Durante la visita de David Byrne a la FIL de Guadalajara en 2014, en una conferencia de prensa en la que se le hizo una pregunta sobre su proceso creativo, explicó que la única forma para trabajar en varios proyectos a la vez era llevar un meticuloso registro de las distintas etapas de cada uno, y dedicar un determinado número de horas hasta ir avanzando paso a paso, para así llevarlos a su conclusión. Él mismo reconoció que quizá su método de trabajo podía parecer aburrido, y ser decepcionante para quienes tuvieran cierta visión de la creatividad más asociada a un arrebato espontáneo que desconoce cualquier tipo de orden, pero, afirmó, a él en particular siempre le había funcionado muy bien trabajar de esa manera. En otro momento de la misma conferencia de prensa recordó que su libro favorito era Alicia en el País de las Maravillas, que desde muy temprana edad lo había influenciado por tratarse de una obra escrita a partir de una gran precisión matemática.

En el documental Hitchcock/Truffaut que se exhibe actualmente en salas cinematográficas, a lo largo de varios testimonios de personajes como Martin Scorsese, David Fincher, Wes Anderson y otras luminarias del cine contemporáneo se aludía de manera constante a la precisión matemática del método de Hitchcock, que consideraba con gran meticulosidad cada uno de los elementos necesarios para producir el efecto de suspenso que buscaba. En su entrevista con Truffaut, en un momento el propio Hitchcock cuenta que en una escena de la película Yo confieso, cuando Montgomery Cliff sale hacia la muchedumbre con su sotana de cura, se negaba a seguir la indicación de voltear a ver hacia un campanario, pues le parecía más interesante inspeccionar a la multitud que lo rodeaba. Hitchcock insistió hasta imponerse pues, explica, necesitaba esa mirada para poder dirigir la cámara a lo alto y mostrar la presencia del campanario. “Un actor no iba a venir a romper mi cuidada geometría espacial”, le comenta a Truffaut.

A pesar de tratarse de artistas de épocas y disciplinas sumamente diferentes, lo interesante es que, en ambos casos, la puesta en práctica sistemática de un proceso creativo que, como bien dijo Byrne, puede incluso parecer aburrida, les permitió producir expresiones artísticas que no solo se encuentran consideradas dentro de lo mejor de su género, sino que revolucionaron sus campos e influyeron a generaciones posteriores pues, como explica Scorsese en el documental, Hitchcock les “dio permiso” de explorar posibilidades hasta antes no consideradas. Lo mismo puede afirmarse con el impacto que tuvo el montaje de Stop Making Sense para las posibilidades escénicas de un concierto de rock.

Como contrapunto genial a su método de trabajo, cuando se le pregunta a Hitchcock por su predilección por tramas sustentadas en elementos improbables y extraordinarios, que en cambio para él son la materia prima de sus mundos inquietantes y terroríficos, responde con una simple frase: “La lógica es muy aburrida”.