Alumnos del IPN crean máquina para reciclar focos ahorradores

Separa el mercurio, que es tóxico y contaminante, así como el aluminio, el vidrio y los componentes electrónicos; todos los residuos pueden venderse.
Los politécnicos señalan que se desconoce el impacto ambiental que causan esos desechos.
Los politécnicos señalan que se desconoce el impacto ambiental que causan esos desechos. (Especial)

México

Para reducir el impacto negativo en la salud o el medio ambiente que puede generar la liberación del mercurio contenido en los focos ahorradores, alumnos de nivel medio superior del Instituto Politécnico Nacional (IPN) construyeron una máquina que puede reciclar los componentes de esas bombillas ,para después obtener una ganancia vendiendo los residuos.

Los estudiantes del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyt-2) desarrollaron como proyecto de titulación la recicladora de focos ahorradores, que fue bautizada Poli-Spotligh.

Con su invento, los politécnicos obtuvieron el segundo lugar en el 24 Concurso Premio a los Prototipos 2014 del Nivel Medio Superior del IPN, en la categoría Diseño para la Industria.

Cómo funciona

Para reciclar los componentes del foco ahorrador, que son mercurio, aluminio, vidrio y piezas electrónicas, el prototipo consta de un módulo de control que dirige un recorrido con tres estaciones principales, explicaron los alumnos en un comunicado.

En la primera se coloca el foco en una pinza, de ahí se traslada a una estación con un cilindro de doble efecto que cierra herméticamente y funciona como una bomba de vacío para extraer el gas de la bombilla.

Posteriormente se comprime el foco hasta que se rompe y los residuos caen en una licuadora que los tritura. Ahí se realiza un proceso de soplado y de extracción donde se deja el vidrio libre de mercurio.

“Una vez que el mercurio y el vidrio son separados en contenedores diferentes para su venta, a la última estación solo llega la parte plástica del foco, el balastro y los componentes electrónicos, que también son cuidadosamente apartados”, explicaron Sergio Alcántara, Brian Juárez, Luis Martínez y Osiel Chávez, artífices del prototipo.

Los estudiantes de la carrera técnico en máquinas con sistemas automatizados aseguraron que cada estación está sellada herméticamente para evitar fugas de mercurio, porque para su construcción se basaron en las normas mexicanas NOM 007 y 026, las cuales regulan la cantidad y el uso correcto de ese metal tóxico. Además elaboraron un manual de operación.

Los alumnos señalaron que, durante los tres años de sustitución de las viejas bombillas incandescentes, entraron a México alrededor de 48 millones de focos ahorradores, de los cuales al menos 916 mil tienen cinco miligramos de mercurio por pieza.

Basura que hace daño

Aunque ayudan a reducir el consumo de energía en los hogares, los focos ahorradores han sido desechados sin tener datos sobre su paradero, procesamiento o impacto ambiental.

Sin embargo, los estudiantes advirtieron que inhalar los vapores suspendidos de mercurio puede producir algunos efectos negativos como irritabilidad, disturbios del sueño, temblores, problemas de coordinación, cambios en la visión o audición y pérdida de memoria.

Dicho metal también puede perjudicar seriamente a un feto en desarrollo u ocasionar otros daños graves a la salud, dependiendo del grado de exposición de las personas. “De ahí nuestra propuesta que brinda la posibilidad de recuperar estos materiales antes de que lleguen a los tiraderos y contaminen la atmósfera”, expresaron los jóvenes creadores.

Durante su investigación los politécnicos buscaron empresas que ofrecieran maquinaria de reciclaje de focos ahorradores, pero, según los alumnos, esos sistemas solo se encuentran en Brasil y España.

En México únicamente hallaron algunas compañías que compran los componentes de los focos ahorradores, pero por separado, de ahí que no descartan la posibilidad de iniciar un proceso de patente.

Los jóvenes señalaron que la contaminación por esas bombillas es un problema que enfrenta todo el territorio nacional, porque los focos son importados desde China y su vida útil es de aproximadamente cuatro años, según el uso que se les dé.

Por ello consideran urgente la implementación de políticas públicas y desarrollo de tecnología que atiendan el manejo de esos residuos, el cual acecha los hogares y el medio ambiente del país, concluyeron.

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La AEM se alía con firma japonesa

La Agencia Espacial Mexicana (AEM), organismo sectorizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), firmó un memorándum de entendimiento con la división espacial de la empresa japonesa NEC Corporation  para impulsar proyectos como monitorear desde México el cambio climático.

En el convenio, signado por el director general de la AEM, Javier Mendieta, y el presidente de NEC,  Nobuhiro Endo, se acordó que México recibirá transferencia tecnológica japonesa para el desarrollo de satélites propios que consoliden sistemas de comunicaciones, de control y de redes terrestres.

Los firmantes del acuerdo aseguraron compartir visiones comunes en los asuntos espaciales. Endo señaló: “México es una gran nación que se está transformando, y con la AEM hemos identificado proyectos y acciones de mutuo interés, con una decidida orientación hacia resultados tangibles. Muchas industrias de Japón estamos interesadas ahora en invertir y desarrollar proyectos espaciales y satelitales en este país”.

Mendieta señaló que “esta colaboración impulsará decididamente las capacidades mexicanas para el desarrollo de satélites propios y de nuestra industria tecnológica, los cuales desempeñan un papel fundamental en la economía”.

Blanca Valadez/México

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