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Jueves , 20.09.2018 / 10:38 Hoy

Crean escuela verde para indígenas en selva mexicana

Es un proyecto autosustentable en Quintana Roo hecho con paneles solares para obtener energía y captar agua de lluvia, entre otras características.

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Paneles y baterías solares, así como resinas de árbol empleadas en las paredes para hacerlas térmicas, son algunas de las características del modelo piloto de una escuela verde y autosustentable en la que se imparten clases para una comunidad indígena que se encuentra en la selva de Quintana Roo.

La arquitecta Tania Rodríguez es la creadora de este proyecto conocido como School Out of a Box o Escuela que sale de una caja, para lo cual, en su búsqueda de realizar esta iniciativa se unió al Instituto Memnosyne, cuya sede está en Dallas, Texas; sin embargo, el proyecto es 100 por ciento mexicano.

Rodríguez, junto con la iniciativa privada que la apoya, reúnen en un contenedor todos los materiales para hacer la institución verde y autosustentable; éstos se obtienen mediante donaciones, como son paneles y baterías solares. Así cuando llegue el contenedor a la zona lo único que se necesita y se busca es gente y materia prima natural autosustentable, típica de la localidad, para iniciar la construcción y en dos meses tener la institución.

La primera escuela donde se aplicó este sistema se ubica en la selva de Quintana Roo, cerca de la ciudad de Carrillo Puerto, una comunidad 100 por ciento indígena. El objetivo es que funcione con becas ya que no cobran, para dar una educación de nivel técnico sobre la carpintería, además enseñan inglés y buscan el rescate de las lenguas de la zona por lo que también se enseña el maya, así como ética y apoyo a la comunidad. Las clases se imparten por internet.

Museo viviente

El diseño del techo es similar al de una cúpula, para la conversión de aire caliente con ventilación cruzada, como el de las iglesias, detalló. Para darle un acabado prehispánico se utilizó el árbol chukum, del que se extrae la resina cuyas propiedades mantienen los muros fríos (ya que como es selva siempre hay altas temperaturas), es impermeable, antihongos y da una coloración natural por su proceso de oxidación.

El techo está divido a cuatro partes y en este se emplearon dos materiales, uno natural y otro reciclado; en un parte tiene impermeabilizante hecho a base de llantas usadas, con lo que se ayuda a que disminuya la huella ecológica; otra sección tienen un techo verde para controlar las temperaturas, además se puede utilizar para sembrar plantas medicinales. Esto convierte al centro en un museo viviente por las técnicas aplicadas.

No se conecta a ninguna fuente de electricidad, para ello son los paneles solares con los que se obtiene la iluminación del lugar y energía para las computadoras. Además cuentan con baterías que acumulan para que todo siga funcionando igual aun si faltan los rayos del astro rey. También tendrá iluminación LED, tanto para interior como exterior.

Cuenta con un captador de agua pluvial que va directamente a un contenedor, que por medio de una manguera y una bomba que usa energía solar, se envía a tanques donde se obtendrá el agua para el edificio; en el caso del líquido utilizado y jabonoso recibirá un trato de manera que puedan reutilizarse en las jardineras.

En otra área, fuera de la institución, se encuentran los servicios sanitarios que tienen el lavabo ubicado en la parte de afuera, mingitorios y baño, el cual destaca porque es compostero (gasta poco agua).

En general el proyecto y el objetivo de este tipo de construcciones ecológicas es que sea replicable en cualquier parte del mundo, adaptándose a las condiciones climáticas de cada zona.

En un futuro cercano se busca levantar una escuela en Chiapas, con las técnicas que se utilizan en la región, pero si la utilizada en Quintana Roo puede funcionar para la zona, se trasladará a trabajadores para crear una cadena de labor y con ello generar un derrame económico de las localidades.

Inversionistas mexicanos

El centro funciona desde enero de 2016 y aunque esperan los resultados de éste primer prototipo, Rodríguez ya se trabaja en manuales de construcción para asegurar el siguiente proyecto, pero además hace un llamado a inversionistas mexicanos.

Asegura que la inversión es "bastante modesta" en comparación con lo que se puede obtener. La idea es unir esfuerzos que se pueden expandir y crear un mapa de estas escuelas ecológicas en el país.

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