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Martes , 11.12.2018 / 04:34 Hoy

Cosas de niños: Libros para lectores de 0 a 20 (y más). Parte I

Raquel Castro nos cuenta como seleccionar los libros mas apropiados para los menores de la casa. En esta primera entrega nos da recomendaciones para niños de 0-11 años.

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A muchos nos ha pasado: vas por los pasillos de la Feria del Libro o de tu librería favorita y de repente te asalta el espíritu navideño (o cualquier otro espíritu que apele a tu generosidad) y decides comprar libros para un lector o lectora joven o muy joven. Lo malo es que, a veces, la enorme oferta de títulos y formatos te abruma, no sabes exactamente qué elegir y terminas con un ejemplar de personajes de Disney para iluminar o el último título del famoso adolescente de moda. Que no estaría nada mal si hubiera sido lo que realmente querías, pero cuando en el fondo los llevamos por ser el mínimo común denominador, nuestra adquisición lleva un saborcito de derrota porque, además, sabemos que no va a ser un libro entrañable para nadie.

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Pero entonces, ¿cómo elegir un libro para bebés, niños o niñas, adolescentes (tempranos o tardíos), si no sabemos con exactitud sus gustos, pasiones u obsesiones personales? Sí se puede, cómo de que no. A lo mejor no encontramos el obsequio que la persona estaba esperando, pero ese es precisamente el valor de las sorpresas. Y además, ¿qué tal que le damos algo que él o ella no sabía que estaba esperando? Para eso, una opción es pensar un poco en lo que interesa y lo que no en cada rango de edad. Más o menos así (puede variar dependiendo del desarrollo de cada lector, pero creo que nos da una idea aproximada):

De 0 a 2 años. ¿Quién dijo que los bebés no saben leer? No, no saben leer letras en el papel, pero sí se las ingenian para decodificar gestos y tonos de voz. Por eso, en esta etapa es muy importante que un adulto medie entre la obra y ellos, animándose a hacer voces y gestos que atraigan la atención. Con esto no quiero decir que bastaría leer con harto sentimiento el reglamento de tránsito, ¿eh? Y se debe pensar también en esto: es muy bueno que, desde esta edad, los niños y niñas vayan familiarizándose con la presencia de los libros y con la idea de tener libros propios. En ese sentido, al adulto que lee podemos añadir libros en material amable y duradero (cartón grueso, por ejemplo; también son una gloria los libros de tela), imágenes atractivas y muy coloridas. También hay libros de material suave y resistente al agua, que pueden llevar a la tina. Qué evitar: libros preciosos que no vamos a permitir que toque el bebé o libros con piezas pequeñas o esquinas afiladas.

De 2 a 5 años. Sigamos con los libros resistentes (ya podemos dejar atrás los de tela) con imágenes atractivas. Añadamos un poco de vocabulario y busquemos que la letra sea grande, porque estamos ante niños y niñas que van a comenzar a leer por sí mismos muy pronto o que acaban de empezar a hacerlo. Libros donde la ilustración es más importante que el texto funcionan muy bien; y aunque hay muchísimos que se centran en conceptos didácticos (grande-pequeño; cerca-lejos, los colores…), también hay que pensar en que puedan ser libros con historias o poemas sencillos (para empezar a lanzar el mensaje de que la lectura es gozo y no solo un recurso utilitario). Funcionan bien los de personajes niños (humanos o no). Qué evitar: libros que insisten en ser solo rosas y con personajes femeninos haciendo cosas tradicionalmente femeninas para las niñas o azules y con personajes masculinos haciendo cosas tradicionalmente masculinas para los niños. Por favor.

De 5 a 8 años. Podemos buscar libros donde haya más texto, siempre y cuando siga habiendo ilustraciones. Las historias con personajes de la misma edad del lector o lectora pueden funcionar bien, sobre todo si son narraciones con humor e imaginación (magia, mundos fantásticos, etcétera) donde el o la protagonista rete de alguna forma al mundo adulto. Es preferible que las historias sean cortas, que puedan leerse en una sentada; pero no hay problema con que el libro tenga varias de ellas. Eso sí: que los finales sean claros y cerrados. Qué evitar: historias con moraleja (el niño puede sacar sus propios aprendizajes sin que sus lecturas se vuelvan aleccionadoras, gracias) y textos que solo busquen reafirmar los conocimientos escolares.[OBJECT]

8 a 11 años. En esta etapa funcionan mejor las historias con personajes un poco mayores que el lector (se vuelven, de algún modo, aspiracionales) y los libros más “gordos”, porque les hacen sentir que ya leen cosas “de grandes”. Pero ojo: que la letra siga siendo grande, los márgenes amplios y las ilustraciones atractivas (aunque sean menos frecuentes). Es una buena etapa para libros de divulgación científica (sobre todo ahora que hay algunos profusamente ilustrados, con muchos datos curiosos, breves y concisos), poesía y obras de teatro (un buen ejercicio, si se puede realizar, es buscar una puesta en escena de la obra y compararla con la lectura). Qué evitar: libros que manipulen el morbo o el sentimentalismo. Se vale apelar a los sentimientos pero no chantajearlos.

En el artículo de mañana, aparecerán recomendaciones para lectores a partir de los 12 años. Acá nos leemos.

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