La comunicación con el Estado, lo más difícil: Francisco Toledo

En entrevista con MILENIO, el pintor oaxaqueño recuerda y evalúa su ya amplia trayectoria dedicada a la promoción de las artes en su estado natal.
Con el IAGO “se inicia un interés, un desarrollo, una efervescencia cultural”.
Con el IAGO “se inicia un interés, un desarrollo, una efervescencia cultural”. (Luis Alberto Cruz)

Oaxaca

Hace 25 años, “el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) fue inaugurado con una gran exposición de la colección que habíamos comprado —cuenta Francisco Toledo—. Todos los amigos vinieron a Oaxaca en el tren de la noche que todavía estaba. Creo que la cantina del tren no cerró hasta bien entrada la mañana, llegando a Oaxaca (risas). Fue una gran fiesta”, recuerda nostálgico en entrevista con MILENIO.

Agrega: “Ahora me da gusto que este proyecto haya crecido porque no solo es la biblioteca, sino también los demás lugares. Siento cierta satisfacción, pero ha sido difícil porque hay que organizar, hay que estar en permanente comunicación con las autoridades del Estado, es decir, el INBA, la SEP, el Conaculta, que siempre tienen cambios y con las que a veces hay entendimiento y a veces no”.

¿Cómo inició el IAGO? En 1988 usted ya tenía cierta influencia en Oaxaca, por el movimiento de la COCEI en Juchitán.

Sí, así es. El inicio de los proyectos de difusión de la cultura fue en Juchitán, con la Casa de la Cultura. La experiencia fue traumática, pero eso fue hace 41 años. De todos modos creo que se aportó algo, se dejó una huella: se editó, se hicieron exposiciones, en fin… Fue una época de actividad de la cual quienes primero aprendimos fuimos nosotros, y el IAGO es heredero de esa tendencia, de esa apertura, del mismo deseo de colaborar con la sociedad y promover la cultura.

¿Qué ha sido lo más difícil en estos 25 años?

La comunicación con el Estado. A veces se ha dejado de pagar a las personas que trabajan aquí. Esto es un reclamo. Hay unos que entienden, hay otros que no; ha sido complicado. También muy al principio tuvimos problemas con el gobierno del estado. En ese momento nos alejamos y para nosotros era más difícil, porque la parte que aportaba el gobierno del estado la tuve que poner yo.

¿Ha sido difícil conciliar su participación política con su labor de difusión cultural?

Míreme cómo estoy —dice poniéndose de pie y extendiendo
los brazos, mostrando su delgadez—. Esto agota. Con la Federación nunca hemos tenido problemas; nunca nos han dicho “si no se callan la boca, no hay presupuesto”. Bueno, tal vez porque la acción directa política es aquí contra el estado y contra la presidencia municipal. Yo tuve una experiencia en Juchitán en cuanto a esta misma oposición: mi participación tuvo consecuencias para muchos militantes, consecuencias muy graves: golpizas, desapariciones, asesinatos. Con ese antecedente da miedo estar en una situación como esa. Opinar en contra o diferente al Estado tiene consecuencias, porque es también ir en contra de todo el poder alrededor: periódicos, iniciativa privada, Iglesia. En todos estos años eso ha sido lo más difícil.

¿Los centros que ha ayudado a crear han contribuido en algo a Oaxaca?

No quiero hablar bien de mí, pero creo que en Oaxaca se inicia un interés, un desarrollo, una efervescencia cultural a partir del IAGO; claro, es un fenómeno en el que coincide más gente. Primero fue el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, luego el IAGO, Santo Domingo de Guzmán y el centro fotográfico. Como que hubo algo que se desarrolló en estos 25 años, de lo que nosotros fuimos cabeza, generamos muchas cosas que están pasando actualmente. Artistas que vienen de fuera se instalan aquí porque hay un movimiento cultural.

La ciudad misma tuvo un cambio para bien y para mal. Hablo un poco de cómo la ciudad es de unos cuantos y cada vez expulsa a más gente. Esta es la parte mala de las galerías, las bibliotecas, cafés y restaurantes, porque han ido avanzando y expulsando a mucha gente porque las rentas son caras y ya no se puede vivir en el centro. Lo bueno es que tenemos una ciudad muy bella, patrimonio de la humanidad, que da muchas oportunidades a la gente porque hay cine, exposiciones, lecturas y otros eventos que no hay en otras ciudades.

¿Qué sucederá con todas estas aportaciones culturales tras su muerte?

No sé. Muchas de las propuestas que han hecho otros pintores, cuando ellos se van generan problemas con los familiares, con los amigos que quedan al frente de las instituciones. La gente, poco a poco, se va desinteresando, y la familia también. Si no hay los recursos de la obra del artista, dejan de enviar dinero.

“Lo que va a pasar con el IAGO no lo sé. Estamos tratando de hacer una asociación civil en la que al frente estén amigos y familiares para que lo que se hizo siga sirviendo por un tiempo y, si hay dinero, seguir incrementando el acervo, pero está difícil.

“Quienes tendrán que manejar esto después de mi muerte serán el gobierno del estado, la Federación y una asociación civil que vigile.”

:CLAVES

FUNDADOR

El artista ha creado los siguientes centros culturales:

Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, 1988.

Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, 1992.

Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, 1996.

Biblioteca para Ciegos Jorge Luis Borges, 1996.

Fonoteca Eduardo Mata, 1997.

Cineclub El Pochote, 1998.

Centro de las Artes de San Agustín, 2006.